Se usa para decir que alguien habla y habla para convencer a otra persona, casi siempre tirándole los perros o tratando de enamorarla. Es como echarle labia sin parar, metiendo cuento y floreo para ver si cae. A veces funciona, a veces da pura pena ajena, pero igual la gente no deja de darle muela.
Se dice cuando alguien se pone a hablarte y hablarte para convencerte de algo, insistiendo con carreta hasta que te canses y digas que sí. Es como echar labia, meter presión suave y no soltar el tema ni a palo. Muy de la costa, y en La Guajira se oye bastante cuando alguien anda de necio con un plan.