Tirar el parche
Se dice cuando te quedas por ahí con la gente, sin afán, solo a parchar, hablar paja, echar cuento y dejar que el tiempo pase. Puede ser en la esquina, en la tienda o donde caiga. No es hacer algo productivo, es estar en plan relax y social, y eso también es vida.
Reventar
Además de “explotar” o “romperse”, en La Guajira se usa mucho para decir que quedaste llenísimo, al borde del colapso, después de comer como si no hubiera mañana. Es ese punto en el que ya no te cabe ni un sorbo de agua y solo quieres tirarte en una hamaca a sufrir feliz.
Jalá
En La Guajira se suelta Jalá para invitar a alguien a que se anime y pruebe algo, casi siempre comida o bebida. Es un empujoncito cariñoso tipo dale, métale sin miedo, que eso está bueno. Suena bien guajiro y suele venir con insistencia de primo a primo, sobre todo cuando hay plato típico en la mesa.
Rugirle
En La Guajira se usa para decirle piropos o tirarle los perros a alguien con toda la actitud, como echando labia fuerte para impresionar. No es un rugido literal, es más bien coqueteo intenso, medio alborotado y a veces hasta fastidioso si te pasas. Si te lo hacen, ya sabes por dónde va la cosa.
Estar parchao'
Se dice cuando alguien está relajado, sin afán y en modo descanso total. Es como estar tirado, fresco, sin preocupaciones, ya sea en la casa, en la playa o en una hamaca con brisita. En La Guajira suena bien natural, de esos planes donde no se hace nada y se goza igual.
Nadar en chirrinchi
Dicho guajiro para cuando estás metido en un enredo hasta el cuello, con problemas por todos lados, pero igual sigues tirando pa’ lante como si nada. La gracia es imaginarte nadando en chirrinchi, el aguardiente artesanal de la zona, o sea, en puro desorden. Suena a chiste, pero describe la vida real.
Jalarle el perro
Se dice cuando alguien está cayéndole a otra persona con labia, halagos y promesas, a veces medio exageradas, con tal de conquistarla. Es el típico plan de coqueteo insistente, como echando cuento a ver si pega. En La Guajira suena bien costeño y se usa mucho para vacilar al que anda de enamorador.
Darle bola
Se dice cuando le prestas atención a alguien, le sigues la conversación o le haces caso a lo que está diciendo. A veces es porque te interesa de verdad y otras solo por educación, para no dejar a la persona hablando sola. También puede sonar a no te dejes enredar, como cuando alguien está echando cuento y tú decides ignorarlo.
Miembro
En la calle se usa para decir que alguien ya no es solo un conocido, sino parte del parche o del combo. Es ese pana que se ganó el puesto a pulso, cae a todos los planes y ya lo tratan como de la casa. Suena medio serio, pero dicho con confianza es puro cariño.
¡Deja el cuento!
Se le suelta a alguien cuando está echando carreta, exagerando o inventándose una historia que no se la cree ni su abuela. Es como decirle que pare el show y hable serio. En La Guajira se usa mucho para cortar el cuento rápido, sin pelear, pero dejando claro que te huele a puro cuento.
Echarse una lágrima
Se dice cuando alguien se toma un traguito de licor, casi siempre fuerte, para animarse, entrar en calor o agarrar valor antes de seguir la noche. No es ponerse a llorar, es más bien darse un empujoncito con ron o lo que haya. Suena muy de parche y de clima bravo, y pega perfecto en La Guajira.
Patarrajear
Verbo bien costeño para decir que te pones a mover las patas sin pena, sobre todo bailando con toda la sabrosura y el desparpajo del mundo. Es ese momento en que la música te agarra y ya no hay dignidad que valga, solo goce. Si hay fiesta, hay patarrajeo, así de simple.
Pegarse una jetonada
Se dice cuando te echas una dormida bien pesada, de esas que te dejan con la cara marcada y el alma reiniciada. Es como pegarte una siesta o un sueño largo porque estabas reventado, con calor o después de comer. Muy de plan: desaparezco un rato y vuelvo nuevo. Y sí, da gusto.
Mantener el chivo
Dicho bien guajiro para pedirle a alguien que no se descontrole y que mantenga la calma cuando todo está hecho un arroz con mango. Es como decir aguanta la presión, no te aceleres y sigue con cuidado. La imagen del chivo es perfecta, porque si te descuidas un segundo, se te va y se arma el corre corre.
Más perdido que ajá
Se dice cuando alguien está totalmente desorientado, sin idea de qué pasa o dónde está parado. Es como estar en la luna, pero con sabor costeño. Sirve para burlarte con cariño de quien anda despistado, fuera de contexto o dando vueltas sin rumbo. Muy de La Guajira y la Costa, y suena sabrosísimo.
Chirar paquete
Se dice cuando alguien se echa para atrás con un plan, promete y luego se desaparece o sale con excusas baratas. Vamos, que te vende el cuento y al final te deja embalado. Es como quedar mal, pero con ese toque de descaro de quien jura que sí y termina en nada. Bien de pana.
Montar un cambuche
En La Guajira, un cambuche es un ranchito improvisado, hecho a las carreras con palos, plástico o lo que haya. Montar un cambuche es armar ese refugio rápido, ya sea para dormir, guarecerse del sol o quedarse un rato. No va de pelea ni chisme, va de resolver con lo que se tiene. Y sí, suena bien de supervivencia.
Quitachupa
En La Guajira se le dice así a alguien bien vivo y aprovechado, de esos que se arriman cuando hay algo y te lo quieren quitar o sacar ventaja. Vamos, una persona en la que no confías ni un poquito porque siempre está buscando cómo tumbarte o quedarse con lo tuyo. Suena chistoso, pero es cero halago.
Jamear
Verbo bien costeño para decir que alguien está comiendo con ganas, como con hambre atrasada, y no precisamente con modales de etiqueta. Es ese momento en que te sientas y le das duro a la comida sin pena, porque el estómago manda. Suena vacilón y se usa mucho en parche, sobre todo cuando hay fritos.
Estar peloteado
En La Guajira se usa para decir que alguien va súper arreglado, bien vestido y con pinta de que se metió una producción seria. Es como ir de punta en blanco, pero con ese toque costeño de presumir sin pena. Si te dicen que vas peloteado, es porque andas fino y llamando la atención.
Ver la papayera
Se dice cuando alguien se queda embobado, pegado a algo sin parpadear, como hipnotizado. Puede ser por el celular, la tele, un chisme en la calle o cualquier cosa que lo tenga ido. Es como decir que está mirando pa’ la nada, pero bien concentrado. En La Guajira suena bien sabroso.
Más abeja que desplumadora de miel
Se le suelta a alguien que es bien vivo, avispado y medio mañoso para salirse con la suya. No es necesariamente malo, pero sí te deja claro que esa persona siempre está un paso adelante, olfatea oportunidades y no se deja tumbar fácil. En La Guajira suena a piropo con advertencia incluida.
Estar más perdido que una cabra en La Guajira
Se le suelta a alguien cuando anda despistadísimo, sin enterarse de nada, como dando vueltas sin rumbo. Es una comparación bien costeña, con La Guajira de fondo, para vacilar a un pana que está en la luna o se perdió en plena charla. No es maldad, es recocha con cariño.
Pegar una jeta
Se dice cuando te vas a echar una siesta corta pero bien potente, de esas que te apagan el mundo un rato y te reinician el cuerpo. Es muy de la costa: comer, buscar sombra y pegar la jeta sin culpa. Ojo, no es dormir toda la noche, es el sueñito salvador del mediodía.
Jalarse la greña
Se dice cuando alguien está estresado o desesperado por un problema, tanto que parece que se va a arrancar el pelo de la rabia. No es tanto de currar duro, sino de estar al borde por la presión, los líos o la mala suerte. Vamos, que estás que te jalas la greña y no es por gusto.
Romper el chinchorro
Dicho bien guajiro que se suelta cuando alguien te corta la calma y te daña el momento, sobre todo si estabas tirado en el chinchorro, en modo siesta o contemplando la vida. Es como decir que te aguaron el plan o te sacaron de tu paz. Y sí, da rabiecita.
Estar en las islas
Se dice cuando alguien está desconectado de la realidad, como ido, en su propio mundo y sin pillar lo que pasa alrededor. Vamos, que le hablas y te mira pero no te escucha, porque anda pensando en sus vainas. La imagen es esa, como si estuviera tirado en una isla lejos de todo.
Pelaítos
En La Guajira y la Costa Caribe se usa pelaíto o pelaíta para hablar de un pelado, o sea, un niño, un pelao o un joven. También vale como vocativo cariñoso para llamar a la gente del combo, tipo muchachos o pelaos. Suena cercano, costeño y bien relajado, de esos que te salen sin pensarlo.
Está más enredado que papo de guajiro
Dicho bien costeño para soltar que algo está hecho un lío tremendo: un plan, un cuento, un trámite o una explicación que no hay por dónde agarrarla. Es como decir que está enredadísimo, confuso y lleno de vueltas. Se usa mucho cuando alguien habla y habla y al final no se entiende un carajo. Y sí, suena sabrosón.
Tener guajiro style
Se dice cuando alguien va con un flow bien guajiro: relajado, fresco y sin afán, como si el calor no le hiciera ni cosquillas. Es esa vibra de andar tranquilo, con sabor y actitud, resolviendo sin estrés y con buena pinta. Suena medio Spanglish, sí, pero en la calle pega y se entiende.
¡Juepuerca!
Interjección bien costeña para soltar cuando algo te deja frío: sorpresa, susto o incredulidad. Es como decir ¡no joda! o ¡no me digas!, pero con ese sabor guajiro que suena a patio y brisa caliente. Se usa para remarcar que lo que pasó está heavy o inesperado, y queda perfecta en el chisme.
Meter catira
Se dice cuando alguien suelta chistes o cuentos tan malos, tan forzados, que igual te termina sacando la risa, pero más por lo absurdo que por graciosos. Es como reírte a la brava, a presión, porque el man insiste y la situación ya da es pena ajena. Y sí, a veces funciona.
Esculcar
En La Guajira se dice esculcar cuando alguien se pone a hurgar, revisar o fisgonear donde no lo han llamado, sobre todo en cosas ajenas. Es como registrar una mochila, un cajón o el celular de otro sin permiso. Vamos, el típico curioso con manos largas que luego se hace el loco. Bien usado, pica y da risa.
Escoger a lo guajiro
Se dice cuando alguien elige algo a la brava, sin darle tantas vueltas: lo ve, le gusta y listo, pa' dentro. Es una forma de hablar bien costeña, con ese punto de decisión rápida y cero drama. No es que sea irresponsable siempre, es más bien actuar por corazonada y con seguridad.
Pegarle a la pola
En La Guajira y en buena parte de Colombia se dice cuando vas a darle duro a la cerveza, o sea, a beber pola sin mucha contemplación. Puede ser plan tranqui con panas o rumba hasta que el cuerpo diga basta. No es precisamente para hidratarse, pero en la costa suena a planazo.
Armar el polvorín
Se dice cuando alguien provoca un lío enorme y la cosa se pone caliente, como si todo fuera a explotar. Es armar el desorden, el escándalo o el caos en un momento, ya sea por una discusión, un chisme o una mala decisión. Vamos, que donde aparece, la calma se va de vacaciones.
Darle muela
Se dice cuando alguien se pone a hablarte y hablarte para convencerte de algo, insistiendo con carreta hasta que te canses y digas que sí. Es como echar labia, meter presión suave y no soltar el tema ni a palo. Muy de la costa, y en La Guajira se oye bastante cuando alguien anda de necio con un plan.
Echar pa'l sur
Dicho guajiro para cuando alguien se va a tirarse a descansar de verdad: hamaca, sombra, siesta o desconexión total. Literalmente suena a irse “pa'l sur”, pero en la calle se entiende como apartarse del trajín y recargar pilas. Ideal después del solazo y la brega, porque el cuerpo también manda.
Mamar gallo
Se usa cuando alguien está vacilando, tomando el pelo o haciendo el payaso en vez de ponerse a lo que toca. Puede ser en plan broma entre panas o como regaño cuando ya se pasaron de chistosos. Es muy colombiana y en la costa suena a clásico de toda la vida, bien sabrosa.
Macominga
Se dice de alguien que habla y habla, mete cuento a lo loco, pero al final no suelta nada útil ni interesante. Es el típico que te arma una novela para contarte una bobada. En La Guajira se usa con tono de burla, como diciendo: mucho bla bla y cero sustancia. Y sí, desespera sabroso.
Estar en la tanga
En La Guajira se dice cuando alguien está en modo relax total, sin afán ni preocupaciones. Es como andar tirado en la hamaca o en la playa, con la brisa pegando y la mente en blanco. No es que estés en ropa interior, es que estás tranquilo, fresco y sin estrés. Una joyita costeña.
Hace solano
En La Guajira se suelta cuando pega un sol bravo y el calor está insoportable, de esos días que el aire quema y hasta la sombra parece caliente. Es una forma muy local de decir que hace un bochorno serio, que el sol está dando durísimo. Vamos, que sales y te vas cocinando a fuego lento.
Tener la tusa revuelta
Se dice cuando alguien anda con la cabeza hecha un nudo por una tusa, un despecho o un enredo emocional. Estás confundido, sensible y pensando mil cosas a la vez, como si no supieras ni por dónde arrancar. En La Guajira suena bien costeño y bien gráfico, porque la tusa revuelta es puro desorden mental.
Chinca
En La Guajira se usa como forma cariñosa de llamar a un pana cercano, tipo amigo del alma o parcero de confianza. Es ese man con el que te entiendes con una mirada, te cubre la espalda y se apunta a cualquier plan, desde playa hasta parranda. Suena bien guajiro y bien de casa.
Coger la derecha
En La Guajira y en buena parte de Colombia se dice cuando alguien decide enderezarse: portarse bien, tomar el camino correcto o dejar la mala vida. Es como decir que ya vas a hacer las cosas con juicio, sin tanta locura ni vicio. Suele salir después de una cagada, una rumba eterna o un susto que te aterriza.
Pelaera
Se dice cuando alguien queda pelado, sin un peso, normalmente por haberse ido de rumba, apostar o darse la gran vida. Es esa sensación de mirar la billetera y que solo haya aire y vergüenza. Muy costeño, muy real. Y sí, suele venir con resaca y con hambre, que es la peor parte.
Echar una mano guajira
Se dice cuando alguien te ayuda de buena onda, sin prisas y sin ponerse intenso, con ese estilo tranquilo y resolutivo que se asocia a La Guajira. Es como pedir un favor, pero con sabor local: te echan el cable, te alivian la carga y encima sin drama. Ideal para trabajos de casa, favores y apuros cotidianos.
Piso de chinchorro
Se le dice a alguien que se duerme en cualquier parte, sin ponerse exquisito: en el piso, en una silla, en la hamaca o donde lo agarre el sueño. En La Guajira el chinchorro es sagrado, así que la frase pinta a ese que cae rendido como si cargara chinchorro invisible. Suena a vacile, no a insulto serio.
Jugar farotas
En La Guajira se usa para decir que alguien está inventando cuentos, echando carreta o tratando de engañar con una historia bien armada, pero medio sospechosa. También vale para el que se mete en enredos por andar de vivo. Vamos, puro show y picardía, y casi siempre termina quedando en evidencia.
Estar bendecido
Se dice cuando a alguien le está yendo demasiado bien, con una racha de suerte que parece enviada del cielo. Es como decir que la vida le está sonriendo y que todo le sale redondo, desde la plata hasta el amor. Muy de hablarlo en la costa, con ese toque de fe y vacile.