Se dice cuando te vas a echar una siesta corta pero bien potente, de esas que te apagan el mundo un rato y te reinician el cuerpo. Es muy de la costa: comer, buscar sombra y pegar la jeta sin culpa. Ojo, no es dormir toda la noche, es el sueñito salvador del mediodía.
"No me llamen ahorita, primo: después del almuerzo me pego una jeta en el chinchorro, que ando reventado y el sol está criminal."