Se dice cuando alguien está vacilando, tomando el pelo o haciendo todo menos ponerse serio. Puede ser broma inocente o pura pérdida de tiempo, según el tono. En Colombia se usa un montón para cortar el relajo y pedir que se pongan las pilas. Y sí, suena fuerte, pero es súper común.
En Colombia se usa para decir que alguien está tomando el pelo, vacilando o jodiendo en plan broma, a veces sin mala intención. También vale para cuando se ponen a dar largas y no hacen nada en serio. Vamos, que no te están hablando en modo formal, te están mamando gallo y tú cayendo redondito.
Expresión muy caribeña que se usa cuando alguien está vacilando, relajando demasiado o perdiendo el tiempo en vez de ponerse serio. Puede ser que esté haciendo chistes, hablando boberías o simplemente haciéndose el loco para no trabajar. Es como decir que está tonteando a lo grande, y hay que admitir que suena bastante graciosa.
Expresión muy típica para cuando alguien está molestando de forma juguetona, haciendo chistes, dando largas o no se toma algo en serio. Es como decir que está perdiendo el tiempo a propósito y haciendo que los demás también lo pierdan. Suena medio inocente, pero cuando uno está embolatado sí puede sacar la piedra.
Expresión utilizada cuando alguien está vacilando o haciendo chistes, básicamente tomando el pelo de manera divertida.
Expresión muy típica de la costa Caribe colombiana para decir que alguien está haciendo tonterías, bromeando demasiado o perdiendo el tiempo sin tomarse nada en serio. Se usa tanto para regañar con cariño como para señalar que alguien está puro relajo. Es como decir que está jugando, jodiendo o echando cuento en vez de hacer lo que toca.
Expresión muy paisa y del Eje Cafetero para decir que alguien está perdiendo el tiempo, haciendo chistes, echando carreta o aplazando lo que tiene que hacer. Es como el deporte oficial de los que dejan todo para después y encima se ríen. Suena gracioso, pero cuando te toca esperar el informe ya no hace tanta gracia.
Se usa cuando alguien está vacilando, tomando el pelo o haciendo el payaso en vez de ponerse a lo que toca. Puede ser en plan broma entre panas o como regaño cuando ya se pasaron de chistosos. Es muy colombiana y en la costa suena a clásico de toda la vida, bien sabrosa.
Se dice cuando alguien está fastidiando, echando broma o haciéndose el loco para no hacer lo que tiene que hacer. También vale para el que se pone a dar vueltas, a perder el tiempo y a no tomarse nada en serio. Es bien venezolana y suena a regaño con cariño, pero regaño al fin.
En Boyacá y en buena parte de Colombia se usa para decir que alguien está vacilando, tomando del pelo o perdiendo el tiempo en vez de ponerse serio. Puede ser broma pesada, pura recocha o simple procrastinación con descaro. Si te dicen que estás mamando gallo, básicamente te están pidiendo que pares la joda y te pongas a lo tuyo.
Expresión muy costeña para decir que alguien está tomando algo a la ligera, haciendo chistes, perdiendo el tiempo o no cumpliendo lo que prometió. Se usa con tono de burla o regaño cariñoso, como diciendo que deje el show y se ponga serio. Y hay que admitir que suena tan rara que hasta da risa.
Expresión muy santandereana que se usa cuando alguien está perdiendo el tiempo, haciendo chistes, molestando o aplazando algo en vez de ponerse serio. Puede ser holgazanear, pero también hacer bromas cuando toca trabajar o estudiar. No tiene nada que ver literalmente con mamar ni con gallos, aunque la imagen mental es tan rara que hasta da risa.
Expresión muy colombiana para decir que alguien está jodiendo, vacilando o tomando el pelo en vez de ponerse a lo que toca. Puede ser en plan parchado y sin mala intención, o ya medio desesperante si hay afán. Vamos, que estás en modo recocha y no avanzas nada. Y sí, a veces da risa.
Expresión muy costeña para decir que alguien está perdiendo el tiempo, jodiendo, echando chistes o haciendo cualquier cosa menos lo que debería. También se usa cuando alguien se burla o no se toma algo en serio. Es como procrastinar versión Caribe, con calor, risas y cero ganas de ponerse serio, y hay que admitir que suena sabroso.