En Aragua se usa heladito no solo para hablar del postre frío, sino también del rato de desconexión que viene con él. Es ese momento sabroso de parar, sentarse a la sombra, echar chisme con la gente y medio olvidar el calorón. Es casi un ritual social, y la verdad es que entra mejor que cualquier terapia cara.
Forma cariñosa y medio picarona de referirse a un nuevo pretendiente o crush, alguien que te parece fresco, sabroso y que quieres tener cerquita en pleno calor tropical. Se usa mucho en tono de chisme entre panas, como quien habla de un antojo dulce. Y hay que admitir que la metáfora del heladito tiene su encanto tropical.
En Catamarca, cuando alguien dice heladito casi nunca habla de postre, sino de un vino bien frío para tomar en ronda con los pibes. Es como el clásico botellón, pero dicho con cariño y ganas de pasarla bien. Suena inocente, pero todos saben que el plan es charlar, reírse y volver medio alegrón.