Se dice cuando alguien se toma un traguito de licor, casi siempre fuerte, para animarse, entrar en calor o agarrar valor antes de seguir la noche. No es ponerse a llorar, es más bien darse un empujoncito con ron o lo que haya. Suena muy de parche y de clima bravo, y pega perfecto en La Guajira.
"Anoche en la playa, con ese ventarrón sabroso, nos echamos unas lágrimas de ron pa' entrar en calor y seguir el parche sin tiritar."