Mamadera de gallo

En Táchira se dice cuando alguien está en pura joda, echando broma y vacilando, a veces fastidiando un poquito a los demás, pero sin mala intención. Es ese plan de relajo que puede ser fino si todos están en la misma, y ladilla si te agarran de punto cuando andas serio.

"Chamo, deja la mamadera de gallo y ayúdame a subir esta caja al camión, que el jefe ya viene y nos va a caer encima."

Echar el cuento

En Táchira se dice cuando alguien por fin se suelta y cuenta la verdad, o se lanza a confesar algo que tenía guardado. Es como dejarse de misterio y soltar el cuento completo, sin tanta vuelta. También puede sonar a “cuéntame bien qué pasó”, porque aquí nadie se queda con la mitad del chisme.

"Chamo, deja el drama y echá el cuento de una vez: ¿sí te cuadró Daniela o te vas a quedar mirando como bobo toda la vida?"

Prometer un café

Se dice cuando alguien te ofrece o te promete algo que suena bonito, pero en el fondo no piensa cumplirlo. El clásico es el café: Te lo debo, cuando quieras, la semana que viene, y pasan los meses. Sirve para señalar pura labia, quedar bien y desaparecer. Y sí, ese cafecito fantasma ya es leyenda.

"Ese pana me tiene desde Semana Santa prometiéndome un café y nada que aparece. Puro cuento, vale, ya sé que ese cafecito no existe."

Echar percha

En Táchira se dice cuando alguien se pone a hablar largo y tendido, a echar cuento y a soltar chisme con ganas. No es solo conversar, es agarrar vuelo y no parar, como si la historia viniera con capítulos extra. Ideal para tardes de plaza, cafecito y lengua suelta. Y sí, engancha.

"Nos fuimos pa' la plaza dizque un ratico y terminamos echando percha con el chisme del barrio hasta que se hizo de noche."

Estar en el chocarro

Se dice cuando alguien está tirado pa' atrás, relajadísimo y sin una preocupación encima. Es como estar en modo vacaciones, disfrutando del momento y dejando que el mundo ruede solo. Muy de plan hamaca, sombra y cero apuro. Si te dicen que estás en el chocarro, es que te ven demasiado tranquilo.

"Mira a Juancho en la hamaca, con su guarapo y el radio prendido, sin mover un dedo. Ese pana está en el chocarro desde temprano y no piensa pararse hoy."

Estar embolatado

Se dice cuando estás confundido, perdido o sin entender nada, como si te hubieran cambiado el guion a mitad de la película. Es típico para hablar de una clase, una explicación o una situación que te dejó en blanco y medio ido. Vamos, que andas en otro mundo y no agarras ni una.

"Chamo, el profe se puso a explicar integrales y yo quedé embolatado, copiando como loco y sin saber ni qué estaba escribiendo."

Levantar el horizonte

Se dice cuando alguien arranca un plan con toda la fe del mundo, como si fuera a comerse el barrio, pero a mitad de camino se le tuerce todo y acaba en desastre. Va con ese saborcito de ilusión que se desinfla y de mala suerte encadenada. Muy de contar historias con drama y risa a la vez.

"Juan montó el negocio levantando el horizonte, con música y hasta globos, y a los dos meses ya estaba fiando, debiendo y cerrando porque se le dañó todo."

Estar llenito

Se dice cuando ya comiste bastante y quedaste satisfecho, con la barriga feliz y cero ganas de seguir picando. Es como estar lleno, pero en versión suave y hasta cariñosa, sin sonar tan bruto. En Táchira lo sueltan mucho después de una buena comilona, cuando ya solo provoca sentarse y no moverse más.

"Chamo, después de esas arepitas y la carne en vara quedé llenito, si me empujas ruedo hasta la sala y me quedo ahí pegado."

Echarle ganas

Se dice para animar a alguien a meterle esfuerzo y actitud a algo, ya sea estudiar, trabajar o salir de un lío. Es como un empujoncito de ánimo: ponte las pilas y no te me rajes. En Táchira suena bien de pana y se usa a cada rato cuando toca apretar y seguir.

"Mano, ese parcial viene bravo y tú andas en la luna, pero échale ganas pues, que si no, te toca repetir y tu mamá te mata."

Pilón

En Táchira, hacer pilón es estar dale que dale, insistiendo tanto que terminas fastidiando hasta que la otra persona cede. Es como meter presión con cariño, pero presión al fin. Se usa mucho para pedir favores, que te compren algo o que te digan que sí. Si te hacen pilón, ya sabes, te están taladrando.

"Deja el pilón, vale, ya te compro las entradas, pero después no me vengas con que también quieres la franela del concierto."

Mochiliao

Se le dice al que va siempre con la mochila reventada de cachivaches que casi nunca usa, pero igual los carga por si acaso. Es el típico prevenido medio desordenado que aparece con cualquier cosa en el momento más random. No es insulto heavy, más bien una burla cariñosa al pana preparado.

"Ese pana es tremendo mochiliao, hoy sacó de la mochila un pelapapas, cinta y hasta una linterna en plena clase, dizque por si se iba la luz."

Echarle los perros

Se dice cuando alguien le cae encima a otra persona con intención de ligar, tirándole los tejos sin disimulo. Puede ser coqueteo insistente, medio intenso, de esos que ya se notan a kilómetros. En Táchira suena muy de calle y sirve tanto para vacilar como para criticar al que anda de lanzado.

"Deja la ladilla, vale, que el pana lleva rato echándole los perros a la chama y tú ahí atravesándote con el karaoke."

Estar chévere

Se usa para decir que algo o alguien está muy bien, que es agradable, guapo o simplemente que mola. En Táchira y en buena parte de Venezuela sirve para aprobar un plan, un sitio o una persona sin darle tantas vueltas. Es de esas palabras comodín que te arreglan la conversación y quedan finas.

"Chamo, el nuevo profe de mate está chévere, explica clarito y hasta te suelta chistes, así sí provoca venir a clase."

Echarle los pantalones

Se dice cuando toca ponerse valiente y hacer algo que da nervios o respeto. Es como decir: deja el miedo, agarra coraje y hazlo de una vez, aunque te tiemblen las piernas. En Táchira suena a reto entre panas, medio en serio y medio en broma. Y sí, es bien de echarse pa’lante.

"Pana, si de verdad te gusta esa chama, échale los pantalones y háblale ya, que después te quedas viendo pa’ la pared y otro se te adelanta."

Armar tremendo sancocho

Se dice cuando alguien arma un lío bien grande, un enredo de los buenos, por mezclar cosas, hablar sin orden o meter a todo el mundo en el mismo saco. No tiene que ver con cocinar, aunque el sancocho sea una sopa. Aquí es puro caos: confusión, chisme y despelote. Y sí, suena sabroso, pero es un desastre.

"Chamo, tiraste ese comentario en plena reunión y se armó tremendo sancocho: unos entendieron una cosa, otros otra, y al final nadie sabía ni qué se estaba aprobando."

Estar guapachoso

Se dice cuando alguien anda bien arreglado y con una actitud de que se está comiendo el mundo. Vas echando pinta, con flow y con esa seguridad medio agrandada que se nota a kilómetros. No es necesariamente insulto, más bien es vacile o halago con picante, como diciendo: te crees el rey, pero te queda.

"Chamo, llegaste a la rumba todo guapachoso, perfumadito y con los lentes puestos, y ya estabas saludando como si fueras el dueño del local."

Quedamos en el Machetico

Se dice para proponer quedar en el Machetico, una panadería o punto de encuentro súper conocido en Táchira, de esos que siempre están a reventar y donde te cruzas con todo el mundo. Es como decir: nos vemos en el sitio de siempre, el que no falla. Vas por un cafecito y sales con chisme y saludos.

"¿Qué dices si quedamos en el Machetico mañana pa' echarnos un café y ponernos al día? Tú llegas y yo te guardo puesto, porque eso vive full."

Chuzo

En Táchira, un chuzo no es solo una punta o una lanza, también es el helado de barquillo de toda la vida, el de cono, para entendernos. Lo pides en la calle, te lo comes caminando y te salva del calor sabroso de la zona. Sencillo, barato y feliz, de esos gustos que no fallan.

"Pana, vamos a comprarnos un chuzo en la esquina, que este sol está criminal y yo ando con antojo de vainilla con chispas."

Ponerse las pilas

Se dice para meterle presión a alguien y que espabile, se active o se ponga a hacer lo que toca, ya sea estudiar, trabajar o moverse de una vez. Es como decir ponte serio y arranca, que el tiempo corre. Suena a regaño con cariño, pero también a empujoncito necesario.

"Epa, pana, ponete las pilas, que si no armamos la decoración ahorita, la rumba va a parecer velorio y después no llores."

Estar embalado

En Táchira se dice cuando alguien se prende de una, se emociona demasiado o agarra impulso con algo y ya no hay quien lo pare. Puede ser por un plan, una idea o hasta por ponerse a hacer algo a toda máquina. Es como estar acelerado y motivado a la vez, con cero freno.

"Le dije que el finde nos íbamos pa' Caracas y el pana se embaló de una, ya tenía la ruta, las entradas y hasta el playlist listo."

Caerse a vaina

Se dice cuando alguien se pone a hablar paja, a echar cuento sin llegar a nada o a decir vainas sin sentido, normalmente en plan relajado y sin mala intención. Es como estar divagando o vacilando, pero con ese sabor tachirense de “ya, deja la bulla y ponte serio un ratico”.

"Chamo, deja de caerte a vaina y pásame la llave 13, que la bici quedó a medias y si nos agarra la noche aquí, estamos fritos."

Tirar paso

En el Táchira se dice para hablar de ponerse a bailar, sobre todo en una fiesta con buen ambiente. Es moverse con sabor, sacar los pasos sin pena y dejar que la música te mande en el cuerpo. Si alguien te dice “vamos a tirar paso”, prepárate para sudar, reírte y terminar con las piernas temblando.

"Después de meterle duro a las arepas y al guarapo, caímos a la verbena y nos pusimos a tirar paso con la gaita, hasta que amaneció y ya ni sentíamos las rodillas."

¡Qué molleja!

Expresión bien tachirense para soltar sorpresa o impacto, como decir “qué barbaridad” o “qué fuerte”. Sirve tanto para algo buenísimo como para algo maluco, depende del tono y la cara que pongas. Es de esas frases que te salen solas cuando te quedas loco con lo que acabas de ver.

"Chamo, ¿viste el golazo de ayer? El pana la clavó en el ángulo y yo quedé tieso, ¡qué molleja!"

Hace más cola que burro en cosecha

Dicho tachirense para señalar a alguien que se pega como chicle y anda metido en lo que no le llaman. Es la típica persona que sigue el chisme, la conversación o el problema ajeno como burro detrás de la cosecha, a ver qué cae. Va con tono burlón y un pelín de regaño, pero con gracia.

"Juana, deja la ladilla, vale. Haces más cola que burro en cosecha y ya te sabes el chisme de la vecina antes de que lo cuenten."

Panas

En Venezuela, y muy típico en el Táchira, panas son tus amigos de confianza, tus colegas de verdad. Vale para el grupo, para el mejor amigo o para ese compinche que siempre se apunta. Se usa en plan cariñoso y cotidiano, como decir mi gente. Si te dicen pana, ya te ganaste el combo.

"Chamo, vamos a hacer una vaca pa' las frías esta noche, avísale a todos tus panas y caemos a la plaza por unos pastelitos."

pepa e' zamuro

Dicho tachirense para hablar de un sitio lejísimos, escondido o bien enmontado, donde no llega ni la señal y encontrar a alguien es un viacrucis. Es como decir que se fue pa' un hueco perdido, tipo el nido secreto del zamuro. Suena exagerado, pero a veces es 100% real.

"Le escribí a Diego y nada, pana. Seguro se fue pa' la pepa e' zamuro otra vez, metido en el monte sin señal, y uno aquí pegado al teléfono como bobo."

Parar bola

Se dice cuando alguien te presta atención o te hace caso, ya sea en una conversación, en clase o cuando estás echando un cuento y quieres que te escuchen. Si no te paran bola, te están ignorando duro. Muy típica en Venezuela, y en Táchira se suelta a cada rato. Duele, pero es útil.

"Marico, te estoy contando lo del jefe y tú pegado al celular. Párame bola un ratico, ¿sí?"

Echarle angelito

Se dice cuando alguien le anda cayendo a otra persona con labia, cariñitos y esa picardía de coqueteo que no siempre es seria. Es como tirarle los perros, pero más suavecito y con gracia, a ver si la otra persona se anima. Si te lo hacen mucho, ya sabes, te están echando angelito sin pena.

"Ese pana lleva rato echándole angelito a la chama en la cola del mercado, pero ella ni bola, lo dejó en visto y siguió como si nada."

Sonrisa chinazo

En Táchira se dice para esa sonrisita pícara, medio ladina, que se te escapa cuando sueltas un chiste con doble sentido o tiras una pulla y sabes que pegó. No es carcajada, es la cara de “yo sé lo que dije” y te haces el loco. Bien de esquina y de panas.

"En la cola del pan, Pedro tiró un doble sentido y se quedó calladito. Nadie dijo nada, pero él se quedó con la sonrisa chinazo, como quien no rompe un plato."

Cama'o

Se dice cuando quedas reventado, sin batería, al punto de que lo único que te provoca es caer en la cama y no saber más nada. Es como decir que estás molido o fundido, pero con ese toque tachirense de hablar cortico. Ideal después de una rumba, una caminata o un turno pesado.

"Mano, después de la rumba en San Cristóbal quedé cama'o, llegué a la casa, me quité los zapatos y caí redondo hasta el lunes."

Tener mucho churupo

Se dice cuando alguien tiene mucha plata, pero mucha de verdad. Es como afirmar que anda forrado y que le sobra para tirar pa' arriba, viajar, invitar y darse lujos sin mirar el precio. Muy de pana para hablar del que pegó un buen negocio o quedó montado. Y sí, da un poquito de envidia.

"Ese pana tiene mucho churupo, ayer pagó la ronda, hoy se fue pa' San Cristóbal y todavía le quedó pa' estrenar zapatos finos."

¡Qué arrecho!

En Táchira y en buena parte de Venezuela, arrecho es una palabra todoterreno. Puede ser elogio, tipo “qué brutal, qué increíble”, cuando algo te deja loco. Pero también puede ir por el lado de estar arrecho, o sea, molesto, picado o con rabia. Todo depende del tono y la cara que pongas. Y sí, tiene su gracia.

"¿Viste el golazo que metió Ramón? ¡Qué arrecho, pana! Y después el árbitro se inventa una falta y mi papá quedó arrecho todo el camino pa’ la casa."

Armar un bochinche

Se dice cuando alguien monta un alboroto, un escándalo o un desorden con bulla, ya sea por una fiesta que se salió de control o por una discusión que se prendió. En Táchira, “bochinche” es ese caos ruidoso que atrae miradas y chismes. Si hay gritos, música y drama, ya se armó.

"Apenas pusieron la música a todo volumen y el primo empezó a gritar goles, se armó un bochinche en la casa que hasta la vecina salió a chismear."

Echarle los perros

Se dice cuando alguien le anda cayendo a otra persona con ganas, tirándole labia, indirectas y coqueteo para ver si pesca algo. Vamos, que está en plan conquista, a veces medio intenso y todo. En el Táchira suena bien andino y bien claro: ese pana no está siendo amable, está echando los perros.

"¿Viste a Luis en la rumba? Le echó los perros a Daniela toda la noche, con labia y ojitos, y hasta se ofreció a llevarla pa' la casa como si nada."

¡Tás más pelado que rodilla 'e chivo!

Dicho tachirense para soltar que estás pelado, o sea, sin plata ni pa' un cafecito. Es compararte con la rodilla de un chivo, que no tiene ni un pelo, para dejar claro que tu bolsillo está en modo desierto. Se usa mucho en tono de chiste, pero la ruina es real.

"¿Vamos pa' las birras? Qué va, mano, hoy no puedo, tás más pelado que rodilla 'e chivo y ni pa' la buseta me alcanza."

Chimbiado

En el Táchira se dice chimbiado cuando algo sale malo, está chafa, es pirata o simplemente no rinde lo que prometía. También puede ir para cosas dañadas o medio hechas, como de segunda y con maña. Es de esas palabras que te ahorran un discurso cuando algo te decepciona feo.

"Mano, ese celular que compraste en la feria salió chimbiado, se traba a cada rato y la cámara parece de 2008, ni pa’ mandar un audio sirve."

Apurruñar

Verbo bien tachirense para decir apretar, estrujar o abrazar a alguien con un cariño intenso, de esos que casi te dejan sin aire. Se usa mucho con familia y gente de confianza, tipo abuelas y tías que no conocen el concepto de “espacio personal”. Es amor del bueno, pero en modo prensa hidráulica.

"Fui a ver a mi abuela y apenas abrí la puerta me apurruñó durísimo, entre besos y arepas, y yo ahí, sobreviviendo como podía."

Echarle pichón

Se dice para animar a alguien a que le meta ganas y esfuerzo a algo, sin quejarse tanto ni echarse para atrás. Es como decir ponte las pilas, aprieta y saca el trabajo adelante, aunque esté pesado. Muy de calle y bien útil cuando la vida se pone cuesta arriba.

"Marico, ese parcial está criminal y yo no he estudiado nada, pero toca echarle pichón hoy, café en mano y a darle duro, pana, que si no, nos jodimos."

Echar carro

En Táchira se dice cuando alguien te mira por encima del hombro, te hace el feo o te ignora con aires de superioridad. Es como ir presumiendo y dejando claro que tú “no estás en ese nivel”, aunque nadie te lo haya pedido. Va de actitud creída y de tratar a los demás como si estorbaran.

"En la rumba el pana ni saludó, se quedó con su combo y nos echó carro toda la noche, como si uno fuera invisible."

Echarle pichón

Expresión bien venezolana, muy oída en los Andes, para decir que le metas ganas de verdad a algo: esforzarte, ponerle empeño y no rendirte a la primera. Es el empujón verbal típico cuando alguien anda flojo o desanimado. Vamos, que es un: ponte las pilas y dale con todo.

"Deja la ladilla con el celular, chamo. Si de pana quieres pasar esa materia, échale pichón al estudio y no te me duermas."

Pelón de ideas

Se le dice a alguien cuando se queda sin ideas, en blanco total, como con la mente pelada. Puede ser por nervios, por cansancio o porque de verdad no le da la chispa en ese momento. Es muy de regaño con cariño, tipo: ponte las pilas. Y sí, suena cruel, pero da risa.

"Chamo, le pidieron que explicara la tarea y se quedó pelón de ideas, mirando al techo como si ahí estuviera la respuesta."

Estar enchufado

Se dice cuando alguien tiene palanca, o sea, contactos que le abren puertas: consigue cupos, favores, trabajo o se cuela en trámites sin comerse la cola. Es como tener un cable directo con el jefe o con la gente que manda. No siempre es ilegal, pero suele oler a ventaja y da una arrechera.

"No joda, Luis, tú sí estás enchufado: llegaste al Saime y en diez minutos ya estabas listo, mientras uno aquí pegado en la cola desde temprano."

Echar vaina

En el Táchira se usa para decir que alguien está fastidiando, vacilando o echando broma, a veces con picardía y un pelín de mala leche. Puede ser en plan cariñoso entre panas o ya medio pesado si no paras. Vamos, que te están montando la película para sacarte la piedra y reírse un rato.

"Marico, deja de echarme vaina con la camisa nueva, que me la puse una vez y ya dices que parezco vendedor de helados en feria."

Échale pichón

Frase bien tachirense para animar a alguien a meterle esfuerzo y valentía a algo. Es como decir échale ganas o ponte las pilas, pero con ese saborcito de frontera. Se usa cuando estás dudando, te da flojera o te falta coraje, y alguien te empuja a moverte ya. Suena directa y con calle.

"Deja el drama, mano: mañana es el examen y tú ni has abierto el cuaderno. Échale pichón y nos vamos por unas empanadas después."

Echar carro

En Táchira se dice cuando alguien se pone a vacilar a otro, a echarle broma o a hacerse el chistoso, a veces con un puntico de fastidio. Puede ser en plan pana para sacar risas o para picar y dejarte ardiendo. Si te dicen que estás echando carro, bájale dos y no te pases de listo.

"Deja de echar carro, vale, que le dijiste al profe que yo copié y ahora me tiene en la mira. Después te haces el loco y yo pago el plato."

Chimbo

En Táchira, chimbo se dice cuando algo sale malo, decepciona o es de baja calidad. También vale para cosas falsas, piratas o medio truchas, tipo imitación barata. Es una palabra súper común para quejarse sin dar tantas vueltas. Y sí, cuando algo es chimbo, normalmente te deja con cara de ¿en serio pagué por esto?

"Ese celular que le compraste a Edwin está chimbo, pana. Lo cargué y a la media hora ya estaba muerto, parece de juguete."

Echarse un partido

En Táchira se dice cuando te vas a jugar un partido, casi siempre de fútbol, con panas. Es el plan rápido de barrio: se arma la cancha como sea, se hacen equipos a dedo y a darle hasta que anochezca o alguien grite que ya llegó la comida. Sencillo, sudado y sabroso.

"Epa, ¿nos echamos un partido en la cancha del liceo? Yo llevo el balón y tú consigues dos piedras pa' los arcos, que después caemos al sancocho con hambre de lobo."

Cambalache

Se usa para hablar de un trueque, un intercambio de cosas sin meter plata de por medio. En Táchira suena bien de calle, como cuando cambias algo por otra cosa y, si eres vivo, hasta sales ganando. Puede ser desde comida y animales hasta cachivaches. Ojo, no es estafa, es negociar con maña.

"Mano, hice un cambalache fino: le di mi radio viejo y me soltó una bicicleta medio usada y un queso ahumado. Negocio redondo, ¿o qué?"

Cucho

En Táchira se usa como apodo cariñoso para tu novio o tu novia, tipo mi amor o mi pareja. Es de esas palabras que suenan tiernas pero también medio cómplices, como de relación ya en confianza. Ojo, según el tono puede variar, pero en plan romántico es puro cariño y cercanía.

"Hoy salgo con mi cucho a ver el partido y ya le dije que no se me arreche si el Táchira la pechea otra vez, que igual lo invito a una malta."

Estar embujado

En Táchira se dice cuando alguien está prendido, súper emocionado o metido de lleno en la rumba, la movida o el desorden. Es ese punto en el que ya te soltaste, estás a mil y no hay quien te baje la nota. Se usa mucho para fiestas, planes intensos o momentos de pura euforia.

"Fuimos pa' la rumba del pana Carlos y quedé embujado desde la primera canción, entre birras, gritos y bailadera. Al final amanecimos en la calle buscando arepas."
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