En Táchira se dice para esa sonrisita pícara, medio ladina, que se te escapa cuando sueltas un chiste con doble sentido o tiras una pulla y sabes que pegó. No es carcajada, es la cara de “yo sé lo que dije” y te haces el loco. Bien de esquina y de panas.
"En la cola del pan, Pedro tiró un doble sentido y se quedó calladito. Nadie dijo nada, pero él se quedó con la sonrisa chinazo, como quien no rompe un plato."