Se dice cuando te ríes a lo bestia, de esas veces que te duele la tripa y no puedes ni hablar. Vamos, que te partes de risa y parece que se te va a romper la caja torácica. Se usa mucho con colegas cuando alguien suelta una burrada, un chiste o una situación tan absurda que te deja sin aire.
Se dice cuando algo te da tanta risa que te desarmás, te doblás y no podés parar. Es como reírte a carcajadas hasta que te duele la panza. Muy de charla entre amigos, para memes, chistes malos que pegan fuerte o situaciones ridículas. Si alguien se parte la caja, ya fue, se perdió.
Se dice cuando alguien se ríe muchísimo, a carcajadas, como si la risa le fuera a romper por dentro. Vamos, que no es una risita fina, es perder la compostura y acabar doblado. Se usa para personas y también para situaciones que te parecen graciosísimas. Y sí, suele venir con lagrimilla incluida.
Se usa cuando alguien se ríe muchísimo, a carcajadas, hasta que le duele la tripa. Es como decir que te estás desternillando de la risa, que no puedes más y casi ni respiras. Muy típica en colegas que se juntan a rajar y a contarse movidas graciosas. Y oye, solo de oírla ya entra la risa.