En Táchira se dice cuando alguien se prende de una, se emociona demasiado o agarra impulso con algo y ya no hay quien lo pare. Puede ser por un plan, una idea o hasta por ponerse a hacer algo a toda máquina. Es como estar acelerado y motivado a la vez, con cero freno.
En Cauca se usa para decir que alguien está metido en un lío bravo, lleno de deudas, problemas o compromisos que lo tienen contra la pared. No es solo estar ocupado, es estar enredado hasta el cuello y sin saber bien cómo salir del hueco. Suena chistoso, pero cuando uno está embalado de verdad, la risa se pierde rápido.
En Nariño se dice cuando alguien va a mil, acelerado y con una energía que no le cabe en el cuerpo. Puede ser por emoción, por afán o porque se metió en algo y ya no para. A veces suena a elogio y otras a aviso de que baje un cambio, que se está embalando de más.