Se usa para quejarse o mostrar indignación cuando pasa algo que parece increíble, injusto o muy molesto. Es como decir: 'no me lo puedo creer, qué cara tienen'.
Expresión de cabreo y asombro, como un “no me lo puedo creer” pero con mala leche. Se suelta cuando algo es injusto, absurdo o te toca las narices a niveles épicos. Muy castiza y muy de soltarla mirando al infinito. Ojo, es vulgarcilla, pero tiene su arte.
Expresión muy española para soltar indignación, sorpresa o cabreo cuando algo te parece el colmo. Es como decir: no me jodas, pero con sabor castizo. Se usa tanto para quejarse de una injusticia como para comentar una torpeza monumental. Suena fuerte, así que mejor con confianza. Y sí, tiene su puntito.
Expresión para soltar indignación, sorpresa o cabreo cuando algo te parece el colmo. Es como decir no me lo puedo creer, pero con mala leche y un puntito de humor. Se usa mucho cuando te hacen una jugarreta, te sale todo al revés o alguien se marca una injusticia de manual. Y sí, suena fuertecito.
Expresión para soltar indignación, sorpresa o cabreo cuando algo te parece el colmo, una injusticia o una tontería enorme. Es como decir: no me lo puedo creer, vaya tela. Suena bastante bruta y muy de barra de bar, así que mejor usarla con confianza y según con quién.
Expresión muy española para soltar indignación, sorpresa o cabreo ante algo que te parece fuerte, injusto o directamente absurdo. Es como decir “esto ya es el colmo” o “no me lo puedo creer”, a veces con humor y a veces con mala leche. Ojo, es vulgarcilla, pero tiene un punto mítico.
Expresión muy española para soltar indignación, incredulidad o cabreo cuando algo te parece un descaro o una chapuza. Es como decir “esto ya es el colmo” o “hay que fastidiarse”, a veces con ironía y a veces con mala leche. Suena un pelín bruta, pero justo por eso tiene tanta fuerza.