Se dice de quien tiene una suerte tremenda para colarse en la vida sin comerse esperas: llega tarde y aun así pilla la cola más corta, encuentra mesa sin reserva y aparca a la primera. No es que haga trampas, es que el universo le abre pasillo. Da una envidia fina, pero también tiene su gracia.
Se dice de esa persona que parece tener una suerte absurda con los trayectos: nunca le pillan atascos, obras ni el típico follón de hora punta, vaya cuando vaya. Como si la carretera le abriera paso y el resto estuviéramos condenados a comernos el tráfico. Da una envidia fina, la verdad.
Se dice de alguien que tiene una suerte exagerada, de esa que parece trucada. El típico que cae en un sorteo, una rifa del bar o un concurso cutre y siempre se lleva algo, aunque sea una tontería. Vamos, que la fortuna le guiña el ojo a cada rato y da un poquito de coraje, la verdad.
Se dice de alguien que no se sofoca ni aunque el calor esté pegando fuerte. Mientras los demás están chorreando y buscando sombra como lagartos, esa persona va tan pancha, fresquita y sin una gota de sudor. También vale para quien aguanta el bochorno con una calma insultante. Da un poco de rabia, pero oye, qué envidia.
Dicho de alguien que parece tener una suerte tonta para las cosas del día a día: encuentra aparcamiento a la primera, le tocan sorteos sin querer o siempre le sale todo redondo. En Valencia se suelta medio en broma, como si la persona llevara un imán para lo bueno. Da una envidia sana, la verdad.
Se dice de la persona que tiene la maña de desaparecer justo cuando toca pagar. No es que sea Houdini, es que tiene el radar puesto para esfumarse antes de la cuenta, la ronda o el taxi. Va, vuelve, se hace el distraído y te deja el muerto a vos. Un clásico del vivo porteño.
Se dice de alguien que, por lo que sea, siempre sale airoso y no se mancha ni rompe nada, aunque vaya haciendo el cafre. Es como tener una suerte fina o un equilibrio raro, de esos que dan rabia sana. En Murcia se suelta para flipar con el que esquiva el desastre como si tuviera un imán antiaccidentes.
Se dice de alguien que es muy agradable, simpático y fácil de tratar, de esos que caen bien desde el primer minuto sin hacer mucho esfuerzo. Es como que traen buena vibra de fábrica y se ganan a la banda en corto. La neta, es un cumplido chido para gente con carisma natural.