Se usa para decir que algo o alguien está muy bien, que es agradable, guapo o simplemente que mola. En Táchira y en buena parte de Venezuela sirve para aprobar un plan, un sitio o una persona sin darle tantas vueltas. Es de esas palabras comodín que te arreglan la conversación y quedan finas.

"Chamo, el nuevo profe de mate está chévere, explica clarito y hasta te suelta chistes, así sí provoca venir a clase."

Cuando algo está bacano, genial o interesante. Es el sello de aprobación que usa la gente por aquí para referirse a algo que les gusta o que está en su punto.

"¡Chamo, esa playa en La Guaira estaba chévere! Me quedaría allí todos los días si pudiera."

Se usa para decir que algo está muy bueno, que mola o que está bacán. Puede ser un plan, un lugar, una persona o hasta una idea. En Perú se oye un montón y suena bien relajado, como de aprobación sin tanto drama. No es finísimo, pero entra suave y queda chévere, la verdad.

"Causa, el nuevo café de la plaza está chévere, te atienden rapidito y el frappé te deja volando. Vamos un toque antes de que se llene, ¿ya?"

Se usa para decir que algo está muy bien, que está buenísimo o que la situación está agradable. Es el típico “qué fino” pero en versión más universal: una fiesta chévere, un plan chévere, hasta un profe chévere. Suena positivo, relajado y con buena vibra, de esas que te arreglan el día.

"Mano, ese plan en la playa estuvo chévere, hasta el pana que siempre se queja se quedó callado y se lanzó al agua."

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