Se dice cuando pega un sol durísimo, de esos que te derriten la paciencia y te dejan sudando hasta las ideas. Es el típico calor de mediodía que te obliga a buscar sombra, abanico o lo que sea para sobrevivir. En la Costa lo sueltan mucho para exagerar el bochorno. Y sí, quema sabroso.
Se dice cuando pega un sol durísimo, de esos que te dejan sudando parado y te obligan a buscar sombrita como sea. En Bogotá, donde el clima cambia más que el ánimo un lunes, un solazo es casi noticia. Sirve para quejarse, avisar o armar plan tranqui bajo techo.
Se dice cuando hace un sol brutal, de esos que te dejan sudando parado y te obligan a buscar sombra sí o sí. En Monagas lo sueltan para quejarse del calorazo o para avisar que hoy no se perdona ni una caminadita. Vamos, que el sol está pegando durísimo y hasta las lagartijas se esconden.