Se dice cuando alguien da vueltas y vueltas sobre lo mismo y no avanza nada, ya sea porque repite siempre la misma historia o porque está más perdido que un pulpo en un garaje. También puede usarse para quien cambia de idea cada dos minutos y marea al personal. Vamos, que es un caos andante, aunque a veces tenga su gracia.
Se le suelta a alguien cuando está mareado, aturdido o más perdido que un pulpo en un garaje. Va dando vueltas con la cabeza, repite cosas, se confunde y no aterriza, como una noria que no para de girar. En Bolívar también cae perfecto después de tragos o trasnocho. Suena regaño, pero con vacile.