Insulto muy común que en Galicia se usa tanto para soltar mala leche como, entre colegas, para decir que alguien es un listo, un pillo o un cachondo que te la juega con gracia. Según el tono puede ser bronca seria o casi un piropo. Ojo con decirlo a desconocidos, que ahí ya no hace tanta risa.
Insulto clásico que, entre colegas y con confianza, también puede ir en plan cariñoso o de vacile, como decir “qué tío” o “menudo pieza”. Ojo, según el tono puede ser bastante ofensivo, así que no lo sueltes a cualquiera. En Canarias se oye mucho en bromas entre amigos, sobre todo cuando alguien se pasa de listo o te la juega.
Insulto muy común que, según el tono, puede ser desde una bronca seria hasta un piropo entre colegas. En Bilbao y alrededores se suelta mucho en la cuadrilla para llamar a alguien listo, pillo o con mala leche simpática, de esos que te la lían y encima te hacen reír. Si lo dices con mala cara, ya es otra película.
Insulto muy común que, según el tono, puede ir de broma o ir a matar. En Barcelona se suelta mucho entre colegas como “qué cabrón” cuando alguien te la juega, se pasa de listo o te vacila. A veces también se dice con envidia sana si a alguien le sale todo redondo. Depende del contexto, vaya.
Insulto muy común que, según el tono, puede ir de bronca seria a vacile entre colegas. En Madrid se suelta mucho con humor para llamar a alguien listo de más, un poco mala leche o que se aprovecha y se sale con la suya. Ojo, que si lo dices con mala cara ya no es broma y puede acabar regular.
Insulto muy común que, según el tono, puede ser desde un ataque directo hasta un piropo entre colegas. En Andalucía se suelta mucho para llamar a alguien mala gente, traicionero o que se pasa de listo. Pero también puede ser admiración con mala leche: alguien que se la ha sacado y te deja loco. Depende de la cara y la confianza.
Insulto muy común que, según el tono, puede ir de puñalada verbal a colegueo puro. En Valencia lo oirás tanto para llamar a alguien mala persona o traicionero, como para soltar un cabrón con cariño cuando un colega te la lía o te vacila. Es fuerte, sí, pero también tiene su puntito cuando hay confianza.
En Sevilla, cabrón puede usarse como insulto, sí, pero muchas veces va con cariño y admiración. Es ese nota con más cara que espalda, listo y buscavidas, que se cuela donde sea, se gana a la peña con labia y acaba en el mejor sitio sin invitación. Te cae regular, pero le sale todo y hasta te ríes.
En México cabrón es comodín total. Entre cuates puede ser casi de cariño, como decir colega o compa, pero con otro tono se vuelve insulto fuerte, tipo decir que alguien es mala onda o infiel. Todo depende de la confianza, el contexto y cómo lo sueltes. Es groserillo, sí, pero también muy usado y hasta tiene su gracia.