Es una fiesta relajada y ruidosa, con banda, risas, comida a lo bestia y cero formalidad. En Nuevo León suele implicar carne asada, cheve bien fría y raza tirando cotorreo hasta tarde. Es de esas reuniones donde llegas diciendo que solo un ratito y terminas cantando a grito pelado. Y la neta, tienen su encanto.
En Argentina se usa para hablar de una fiesta descontrolada, bien improvisada, donde se junta gente de todos lados y todo puede pasar. Hay música fuerte, baile, quilombo y cero formalidad. Es ese tipo de reunión que arranca tranqui y termina al amanecer con gente cantando a los gritos. Y hay que admitir que una buena pachanga siempre deja anécdotas.
Se dice cuando hay una fiesta improvisada o un plan de juerga sin muchas pretensiones, con música, baile y risas a saco. También vale para un partidillo entre colegas, de esos sin árbitro y con más vacile que táctica. Es una palabra súper extendida en el mundo hispano, así que no es exclusiva de un sitio, pero encaja.
Esas fiestas sinaloenses donde el desmadre y la música banda reinan, y los vecinos pueden escuchar las rolitas aunque no quieran.
En Cuba una pachanga es una fiesta bien animada, con música alta, gente bailando pegado y risas por todos lados. No es una reunión tranquila, es más bien desmadre sabroso, con comida, ron y chismeo hasta tarde. Cuando alguien dice que hubo pachanga, es que la cosa se puso buena de verdad y costó irse.