En Aragón, el cierzo es el viento frío y seco que baja con mala leche por el valle del Ebro y te deja la cara como un tomate. Sopla fuerte, te despeina, te corta el rollo y, aun así, te seca la ropa en un momento. Si hay cierzo, ya sabes, abrígate y sujeta bien la puerta.
"Hoy sopla cierzo a saco, maño. He salido del portal y me ha peinado para atrás como si fuera en moto, y eso que iba con gomina y todo."