Se dice cuando alguien va hecho polvo, desarreglado o con una pinta tristísima, como si lo hubiera revolcado un perro y encima le hubiera llovido. No es para ir elegante, al revés: es para cuando estás medio destruido, sin ganas y con cara de lunes eterno. Duele, pero es bastante gráfico.
"Che, ¿qué te pasó? Caíste a la juntada andando hecho un churro, con la remera manchada y el pelo como nido. Andá a lavarte la cara y volvé, culiau."