Se dice cuando estás hecho polvo, sin fuerzas o medio reventado, ya sea por curro, resaca o porque la vida te ha pasado por encima. Es como soltar un “estoy fatal” pero con gracia y un puntito dramático. Muy de andar arrastrando los pies y pedir tregua, vaya.
"Ayer me dio por subir al Moncayo en zapatillas y hoy estoy a la virulé, ni pa’ bajar a por el pan, maño."