En Jalisco, echar lengua es ponerse a chismear sabroso, hablar de más y soltar todo el mitote del barrio. Es cuando te juntas con la banda nomás a tirar plática, sacar los trapitos al sol y enterarte de quién anda con quién. Básicamente es actualizar el chisme y disfrutar el chismecito, que la neta siempre entretiene.
Expresión muy usada para decir que alguien habla un montón, se suelta con los chismes o se le va la boca contando cosas de todo el mundo. No siempre es mala onda, a veces es más bien burla cariñosa, pero sí deja claro que la persona no se queda callada ni aunque le paguen.
En Bogotá se usa para hablar de chismosear duro, rajar sabroso de alguien o ponerse a comentar la vida ajena con lujo de detalles. Es cuando la conversación se vuelve puro cuento, crítica y risas, casi siempre con cafecito o pola de por medio. No es muy elegante, pero hay que admitir que tiene su encanto venenoso.
Expresión usada en Falcón para hablar de esas conversas que se alargan más que la cola del pollo un sábado de quincena. Es cuando te pones a chismosear, ponerte al día y soltar cuentos sin freno, y el tiempo se va volando. Básicamente es hablar y hablar con gusto, hasta que la lengua pide vacaciones.
Ponerse a platicar un rato largo y tendido con alguien, chismear o simplemente pasar el tiempo charlando.
Se usa cuando alguien se pone a hablar sin parar, casi siempre en plan chisme, carreta o cuento largo. Es como sentarse a rajar un rato y terminar soltando la novela completa, con detalles, nombres y todo. Muy de parche: empiezas con un tema y acabas hablando hasta del perro del vecino.
Se usa para hablar de cuando uno se sienta a conversar largo y tendido, sin filtro y con ganas, casi siempre para soltar chismes bien sabrosos. Es como darle rienda suelta a la lengua y ponerse al día de todo el barrio. Y aceptémoslo, a veces es mejor que ver una novela.
Expresión muy usada para decir que alguien habla demasiado, chismea sin freno o se la pasa regando cuentos por todo el barrio. Es como tener la lengua en modo radio prendida todo el día. A veces hace gracia, pero también puede meter a la gente en líos bien sabrosos.