Tirar la guerra
En la Costa, sobre todo en el Atlántico, se dice cuando alguien arma el plan con toda, prende la rumba y deja el ambiente encendido. Es como anunciar que hoy se va a formar el desorden bueno, con música dura, baile y gente activa. No es pelea real, es pura fiesta y sabrosura.
Estar aceitado
En la Costa Caribe se dice de alguien que está listo para la acción, ya sea para rumbear, trabajar o resolver algo rápido. Es como decir que la persona está en modo fluido, sin trabas, con todo bajo control y bien coordinado. Suena a motor recién revisado, todo suavecito y con el swing encendido, y la verdad es que tiene su encanto costeño.
Parcero filoso
En la Costa se le dice así al parcero que es vivo, rápido y está pilas para lo que sea. No es que sea mala gente, es que no se deja montar la pata y responde sin dudar. También puede sonar a que es medio peligroso o que anda en la vuelta, según el tono y el contexto.
Estar en el plan
Se usa para decir que alguien está metidísimo en un plan, en la onda y participando a full, ya sea una fiesta, una salida o cualquier parche. Es como estar conectado con el mood del grupo y no quedarse mirando desde la esquina. En la Costa suena natural y bien sabroso, pa' qué.
Irse de cotorra
En la Costa, sobre todo por Atlántico, se dice cuando alguien se va de paseo con plan de rumba: vacaciones de las que vuelves más cansado de lo que te fuiste. Implica fiesta, desorden sabroso y cero ganas de madrugar. No es un viaje espiritual, es más bien ir a gozar y ya.
Pelao a la fresca
En la Costa Caribe, sobre todo en Atlántico, se le dice así a un pelao que anda relajado, sin oficio y como que la vida no le pesa. Está en modo hamaca, brisa y cero afán, mientras el resto resuelve. Puede sonar cariñoso o medio en burla, según el tono. Y sí, da envidia a ratos.
Vaina loca
Se dice cuando algo te parece rarísimo, inesperado o directamente fuera de libreto. Vale para una situación graciosa, un plan improvisado o una metida de pata monumental, según el tono. En la Costa se usa mucho “vaina” para casi todo, y si le metes “loca” ya estás diciendo: esto no tiene sentido, pero míralo tú.
Ser el papá de los pollitos
Se le dice a quien se cree o se comporta como el que manda, el jefe del parche o la máxima autoridad en una situación. Puede ser en serio o en tono de recocha, como para bajarle un poquito los humos al que anda dando órdenes. Vamos, el que se las da de duro y quiere decidir por todos.
Estar como una ciruela
Se dice cuando alguien está borrachísimo, bien prendido o ya medio ido por el trago. Es de esas frases que suenan inocentes, pero pintan perfecto al que va tambaleando y hablando duro como si nada. No es que tenga lógica con la fruta, pero en la Costa se entiende al vuelo y da risa.
Enguayabarse
Significa quedar con un guayabo brutal después de una farra pesada, cuando le diste duro al ron y al aguardiente y al otro día estás vuelto nada. Es esa mezcla de dolor de cabeza, sed eterna y arrepentimiento existencial. Básicamente, estás enguayabado y jurando que no vuelves a tomar, aunque todos sabemos que es mentira.
Rebajar el costal
Se dice cuando alguien se rebaja o se humilla por algo mínimo, como por quedar bien, por un favorcito o por unas monedas. Es como perder la dignidad por pura necesidad o por lambonería. En la Costa suena bien gráfico, como si te bajaras el costal y te quedaras sin orgullo. Da pena ajena, la verdad.
Vivir sabroso
Expresión caribeña para decir que estás disfrutando la vida a gusto, sin estrés y con buen sabor. Es tomarse las cosas con calma, gozar lo simple y meterle alegría al día, aunque no haya mucho. Suena a brisa, música y parchecito. Si lo dices, es que andas en modo: hoy se vive sabroso.
Estar mamao
En la Costa Caribe, sobre todo en Atlántico, se usa para decir que estás mamado, o sea, reventado de cansancio o ya hasta la coronilla de algo. Puede ser físico, mental o puro fastidio. No es fino, pero es súper común en la calle y suena bien costeño cuando lo sueltas con ganas.
¡Tanto fufurufa!
Se dice para bajarle el humo a alguien que anda de alardoso, echándoselas de importante o de millonario sin ser pa’ tanto. Es como soltarle un: deja la película, que nadie te está aplaudiendo. Muy de la Costa para pinchar al que presume de más y no aguanta una revisada.
Cachar
En la Costa Atlántica de Colombia, cachar es como pillar a alguien en plena jugada, cuando está haciendo algo que no debería o que quería mantener escondido. Puede ser algo serio o una bobada, pero la gracia está en agarrarlo infraganti. Es muy de chisme costeño, y hay que admitir que suena sabroso cuando se usa bien.
Llorar como un bollo'e yuca
Dicho costeño para cuando alguien llora a moco tendido, sin pena y sin freno, como si se le hubiera acabado el mundo. La comparación con el bollo'e yuca va por lo seco y compacto que es, y el contraste da risa: tú ahí, hecho un mar de lágrimas. Se usa en drama real o en exageración vacilona.
Estar de pincha piña
Se dice cuando estás en plan relax absoluto, sin afán y sin ganas de complicarte la vida. Es como ponerte en modo vacaciones aunque sea un martes, tirado, fresco y dejando que el mundo ruede. Muy de la Costa: cero estrés, mucha calma y, si se puede, con algo rico pa’ picar.
Ponte las pilas
Se le suelta a alguien para que se espabile, se ponga a trabajar o deje la pereza y se active ya. Es como decir: despierta, enfócate y muévete, que el tiempo no espera. Sirve tanto para regañar con cariño como para meter presión cuando alguien va lento. Clásica y bien útil.
Estar pa' chuparse los dedos
Se dice cuando algo está tan rico que dan ganas de rebañar el plato y hasta chuparse los dedos, literal. Vale para comida casera, fritos, sancocho o lo que sea que te deje babeando. Es un piropo gastronómico bien costeño, de esos que sueltas y ya sabes que ahí se cocina con amor.
Parcero brillante
Se le dice a un amigo o conocido que siempre llega con la mejor vibra, optimista y buena gente, como si alumbrara el parche con solo aparecer. No es una frase súper clásica en todas partes, pero se entiende perfecto en la Costa: parcero es pana y brillante es que anda encendido, repartiendo energía y sonrisas.
Tener la tostada quemá
Se le dice a alguien que anda medio ido, como loco, en las nubes o despistadísimo. No es que esté mal de verdad, es más bien que no conecta una, se le van las cabras y hace cosas sin sentido. Muy de vacile costeño, de esos comentarios que sueltan y te dejan riéndote.
Echarse una jeta
En la Costa Caribe de Colombia se dice cuando te vas a pegar una siesta, normalmente corta pero sabrosa, de esas que caen después de comer pesado. Es como decir echarse un sueñito, pero con sabor costeño y cero culpa. Si hay brisa, hamaca y barriga llena, ya sabes lo que toca.
Malpaseo
En la Costa se dice cuando quedas con un bajón feo, medio rayado de la cabeza o del ánimo, después de una rumba pesada. No es solo guayabo, es ese desorden emocional con culpa, sueño y la música todavía sonando en la mente. Suele venir de mezclar trago, trasnocho y exceso de fiesta. Un clásico costeño.
¡De qué crema estás hecho!
Se usa para alabar a alguien que hizo algo brutal, que es muy talentoso o que sorprendió a todo el mundo con lo que hizo. Es como decir que esa persona es de otro nivel, que está hecha de pura crema y nata. Suena costeño, suena sabroso y la verdad es que levanta el ego a cualquiera.
Estar mamando gallo
En la Costa colombiana se dice cuando alguien está vacilando, tomando el pelo o haciendo perder el tiempo con cuento y cháchara en vez de ponerse serio. Puede ser en plan broma entre panas o como regaño si ya se pasaron de payasos. Es bien costeña y suena fuertecita, pero es súper común.
Echa'o pa'lante
Se le dice a alguien que es bien decidido, valiente y con iniciativa. No se queda esperando a que le resuelvan, se mueve, se rebusca y le mete pecho a lo que venga. En la Costa suena a elogio de los buenos, de esa gente que se inventa el camino y no se raja.
Vender fresa
Se dice de alguien que va de fino o de gomelo, presumiendo gustos caros y una vida de lujo que en realidad no tiene. Es puro show, postureo y cuento, como si estuviera vendiendo una imagen bien fresa para impresionar. Suele soltarse con burla cuando alguien se pasa de elegante y se le nota el cartón.
Estar choca'o
Se dice cuando alguien está borrachísimo y ya va medio perdido, tambaleándose, hablando raro o haciendo cosas sin sentido. Es como estar prendido, pero en modo zigzag, con la mirada ida y el equilibrio de adorno. Muy de parche y rumba, y suele venir con anécdota al día siguiente, obvio.
Comerse el viaje
Se dice cuando alguien se cree un cuento completico o se deja llevar por una idea sin cuestionarla, como tragándose la historia entera. También aplica cuando te montas una película en la cabeza y actúas como si fuera verdad. Es bien costeño y sirve para vacilar al que anda ingenuo. Y sí, pasa más de lo que uno admite.
Echar llave
Se dice cuando decides encerrarte en casa y no salir ni a palo, como si le echaras llave a la puerta y tiraras la llave por ahí. Es el plan de cero calle, cero rumba y puro modo cueva: descansar, ver series, comer algo rico y desaparecer del mapa un rato. Bien de Atlántico.
Rueda suelta
Se usa en la Costa Caribe para hablar de alguien que se descontrola todo loco, como si no tuviera frenos ni dirección. Es esa persona que en la rumba se le zafa un tornillo, se olvida de la vergüenza y termina haciendo show gratis. A veces preocupa, pero también da risa, porque siempre arma el desorden más sabroso.
Jartura
En la Costa, sobre todo en Atlántico, es esa llenura brava después de comer como si no hubiera mañana. Quedas tan satisfecho que ya no te cabe ni un tinto y lo único que te provoca es tirarte en la hamaca a hacer la digestión. También se usa para decir que estás harto de algo, pero aquí manda la comida.
Volá
Se usa para meterle prisa a alguien, tipo “muévete ya” o “hazlo rápido”. Es como decirle que vuele, que no se quede pegado mirando el techo. Muy de la Costa, con ese tono mandón pero vacilón que no suena tan pesado. Ideal para cuando todo es a última hora y nadie se apura.
¡Esa vaina pega duro!
Se suelta cuando algo está pegando fuerte: una canción, un chisme, una moda o hasta un trago que te deja viendo estrellitas. Es como decir que eso tiene un impacto brutal y que todo el mundo está montado en la ola. Muy de la Costa, bien sabroso y bien directo.
Andar en la vara
Se dice cuando alguien anda en plan rumba, vacile y desorden, como metido en la fiesta todo el tiempo. Es ese modo costeño de estar prendido, callejeando, tomando y apareciendo en cuanto parche haya. Vamos, que no está en su casa ni por error. Y sí, suena a carnaval aunque sea martes.
Lleno hasta la tusa
Dicho costeño para cuando quedas repleto después de comer, pero repleto de verdad, como si no te cupiera ni un granito más. Es el típico estado de post-sancocho, post-asado o post-buñuelo, cuando ya solo quieres tirarte en una hamaca y respirar despacito. Suena exagerado, y por eso mismo da risa.
Echarse un mango
Expresión bien costeña para decir que te vas a pegar una siesta sabrosa, de esas que caen pesado el almuerzo y el cuerpo pide cama o hamaca. Suele ser después de comer, con calorcito y cero afán. Vamos, desconectarte un rato para recargar batería y volver como nuevo.
Echar lengua
Se usa cuando alguien se pone a hablar sin parar, casi siempre en plan chisme, carreta o cuento largo. Es como sentarse a rajar un rato y terminar soltando la novela completa, con detalles, nombres y todo. Muy de parche: empiezas con un tema y acabas hablando hasta del perro del vecino.
Estar armado hasta los dientes
Se dice de alguien que va fuertemente armado, literal, con un montón de armas encima, como si fuera a una guerra. A veces también se usa en plan figurado para alguien que viene cargadísimo de recursos, datos o argumentos y no hay quien le tosa. Suena intenso, pero es bastante común.
Estar lleno de leche
En la Costa Caribe, sobre todo en Atlántico, se dice de alguien que anda con una suerte absurda, de esas que dan rabiecita. Es como decir que todo le sale redondo, que cae parado siempre y que la vida le guiña el ojo. No es literal, claro, pero suena tan costeño que hasta da risa.
Estar en la papaya
En la Costa, sobre todo por Atlántico, se usa para decir que alguien está relajado, cómodo y sin afán, como si la vida le estuviera resolviendo sola. También puede sonar a que está muy confiado o demasiado tranquilo. Es de esas frases que pintan la escena: cero estrés, pura frescura costeña.
Camellar
En la costa Caribe colombiana, camellar es trabajar duro, rebuscársela y meterle ganas al oficio, ya sea en la calle, en la oficina o vendiendo empanadas en la esquina. Es currar con berraquera, pero sin perder el vacile, el chiste y la buena vibra costeña. Suena a sudor, sol, mar y a no rajarse, aunque uno viva mamado.
Culié
Insulto muy costeño, sobre todo en el Caribe colombiano, para llamar a alguien bobo, fastidioso o mala gente, según el tono. Viene de culear, así que es vulgar y se usa con confianza o cuando ya estás caliente con alguien. No significa perezoso, es más bien para soltarle un corte a alguien.
Quesudo
En la Costa, sobre todo en Atlántico, se le dice quesudo al que llega agrandado, presumiendo y echándoselas de la gran cosa, aunque en el fondo no tenga con qué sostener el show. Es como andar de alardoso, pero con ese toque costeño de burla. Sirve para bajarle el humo a cualquiera.
Estar prendido
Se dice cuando alguien está súper animado, con la energía a tope y en modo fiesta. Puede ser porque está contento, porque la música lo tiene arriba o porque se metió en el parche con toda. En la Costa lo oyes mucho en rumba. Vamos, que el man anda encendido y no hay quien lo pare.
Tener un bololó
Se dice cuando alguien está metido en un lío, un enredo o un problema medio caótico, de esos que se arman solos y ya nadie entiende quién empezó qué. Puede ser por chismes, deudas, amores cruzados o cualquier vuelta rara. Muy de la Costa: si tienes un bololó, estás en candela y con el corazón acelerado.
Darse la vuelta como un bollo
Se usa en la Costa Atlántica para hablar de alguien que cambia de opinión o de bando rapidito, sin mucha pena ni explicación. Hoy dice una cosa, mañana la contraria, y tan campante. Es como cuando el bollo en el horno se voltea solo. A veces hace gracia, pero también da desconfianza porque nunca sabes de qué lado va a salir.
¿Qué hay pa' hacer?
Frase bien costeña para preguntar qué plan hay, qué se puede hacer o dónde está la movida, sobre todo cuando estás libre y con ganas de parche. Sirve para tantear si hay rumba, playa, billar o lo que sea. Suena casual, de calle, y casi siempre viene con ganas de salir.
Estar enguayabao
En la Costa, sobre todo en Atlántico, se dice cuando alguien queda tragado, embobado y medio atontado por otra persona. Es como andar con mariposas en el estómago, pero versión costeña: te da una bobera rica, te distraes y todo te recuerda a esa persona. No es resaca literal, pero sí ese guayabo emocional que da risa.
Aplanándole al flojo
Se usa en la Costa Caribe para vacilar a alguien que está tirado sin hacer nada, pegado al sofá o a la cama, dejando que la pereza lo domine. Es como decir que está en modo vago profesional, viendo la vida pasar mientras los demás se mueven. Y la verdad, a veces provoca envidia verlo tan relajado.