Se dice cuando alguien está borrachísimo, bien prendido o ya medio ido por el trago. Es de esas frases que suenan inocentes, pero pintan perfecto al que va tambaleando y hablando duro como si nada. No es que tenga lógica con la fruta, pero en la Costa se entiende al vuelo y da risa.
Se usa para decir que alguien está bien borracho, con la cara roja, medio hinchada y caminando todo chueco. Es como verlo y pensar que parece una ciruela madura a punto de caerse del árbol. Es una forma medio cariñosa de decir que la persona se pasó de tragos, pero con algo de risa y chisme.
Se usa para decir que alguien va borrachísimo, tan pasado de vueltas que parece una ciruela madura a punto de caerse del árbol. Es de esas formas finas de llamar a alguien pedo perdido sin soltar la grosería directa. Vamos, que si estás como una ciruela mejor ni te acerques al coche ni al WhatsApp.