Dicho costeño para cuando alguien llora a moco tendido, sin pena y sin freno, como si se le hubiera acabado el mundo. La comparación con el bollo'e yuca va por lo seco y compacto que es, y el contraste da risa: tú ahí, hecho un mar de lágrimas. Se usa en drama real o en exageración vacilona.
"Se le cayó el helado en la playa y quedó llorando como un bollo'e yuca, ay no, qué novela. La gente mirándolo y el man ni respiraba del berrinche."