Se dice cuando estás reventado, sin fuerzas, como si te hubieran pasado por encima y encima te pidieran otra vuelta. Es el típico estado de después de currar, caminar o pegarte un día largo y acabar en modo sofá total. Muy canario y muy útil para que te dejen en paz un rato.
"Chacho, después de subir al Teide y encima perder la guagua, estoy hecho un fisco. Déjenme tranquilo que hoy no salgo ni a comprar pan."