En la Costa, sobre todo por Atlántico, se usa para decir que alguien está relajado, cómodo y sin afán, como si la vida le estuviera resolviendo sola. También puede sonar a que está muy confiado o demasiado tranquilo. Es de esas frases que pintan la escena: cero estrés, pura frescura costeña.
"Oye, desde que lo pasaron a contrato fijo, el man anda en la papaya: llega tarde, se ríe de todo y hasta se echa una siesta en la hamaca del patio."