En Tucumán, decir que alguien está estrellao es que anda con una mala leche tremenda, todo le sale al revés y la suerte lo tiene de punto. Es como estar meado por un elefante, pero en versión norteña. Se usa para rantear con humor cuando te encadenás una tras otra y ya ni te sorprende.
En Monagas se usa para hablar de alguien que anda con la sal encima, que todo le sale mal y vive en mala racha. Es como decir que está gafado o que la mala suerte lo persigue a donde vaya. Se puede usar en broma con los panas, pero también cuando de verdad el día viene torcido.