Se dice cuando alguien se rebaja o se humilla por algo mínimo, como por quedar bien, por un favorcito o por unas monedas. Es como perder la dignidad por pura necesidad o por lambonería. En la Costa suena bien gráfico, como si te bajaras el costal y te quedaras sin orgullo. Da pena ajena, la verdad.
"Mano, el man se puso a rogar por un pedazo de pizza y hasta lavó los platos del vecino. Qué vaina, rebajó el costal durísimo por nada."