Se le dice a la persona que vive pegada a alguien con poder, tirándole flores y haciendo favores para caerle bien y sacar ventaja. Es el típico lambón que se ofrece para todo, aunque nadie le haya pedido nada. Suena bien despectivo y en Ecuador se usa un montón en la oficina, el cole o donde haya un jefe.
Se usa para señalar al que vive adulando a los jefes o a cualquiera con poder, esperando conseguir favores sin laburar mucho. Es como decirle lamebotas, pero con sabor bien argentino y un poco más picante. Todos conocemos a uno que se arrastra así y da un poquito de vergüenza ajena, la verdad.