Se dice cuando llamas a alguien y cuelgas al toque para que le quede la notificación y te devuelva la llamada. Es la jugadita clásica para no gastar saldo o porque te quedaste sin minutos. También puede ser una forma de decirle a alguien que te escriba o que te acuerdas. Tacaño, pero efectivo.
"Parce, me tiró una llamada perdida y yo ya sabía, sin minutos otra vez. Le devolví y de una: ¿qué pues, o qué, mi rey?"