Se dice cuando alguien se va de fiesta sin freno y se queda rumbiando hasta que amanece. Suele implicar música a todo taco, parceros, traguitos y cero ganas de irse pa' la casa. Es como meterle turbo a la rumba y al otro día quedar con ojeras, pero feliz.
"Juanito se pegó la enfiestada del año, parcero: terminó bailando con la tía, se tomó media botella y cayó a la casa cuando ya cantaban los gallos."