En Cusco se usa para hablar de alguien bien torpe y desastroso, que siempre mete la pata y arma lío sin querer cuando las cosas ya están complicadas. Es esa persona que intenta ayudar y termina empeorando todo, pero igual hace gracia porque su caos ya es casi parte del paisaje.
En Valpo se le dice chinchibarra a esa persona que, sin querer queriendo, enreda todo: agarra algo simple y lo vuelve un cacho imposible. Lo chistoso es que igual le resulta y termina quedando como crack, mientras el resto mira con cara de ¿qué acaba de pasar? Es medio caos con suerte, pero con estilo.
Se le dice a alguien que es un imán para el desastre, pero en plan cotidiano y torpe, no en plan villano. La típica persona que siempre va con el lío encima, se le cae todo, se equivoca de puerta y encima llega tarde. No es maldad, es caos con patas. Y da coraje, pero te ríes.