Se dice de alguien que vive al límite, metiéndose en planes peligrosos o tomando decisiones medio locas, como si caminara por el borde de un cuchillo. No es solo “ser valiente”, es tener ese gusto por el riesgo que a veces termina en susto o en problema. En Caldas se suelta mucho para regañar con cariño.
Se dice de alguien que anda bien alterado, acelerado o con la adrenalina a tope, como si estuviera a nada de hacer una locura o meterse en un lío. Es esa vibra de estar al borde, sin freno y con ganas de acción. Úsala cuando alguien trae el motor revolucionado y ya se le nota en la cara.