Se dice cuando alguien se pone a hablar y hablar sin freno, como si tuviera el motor pegado. Suele salir en la esquina, en la tienda o en reuniones donde el chisme manda y el tiempo se va volando. No es una charla seria, es más bien de parche, de risa y de puro cuento.
"Nos pusimos a charlar de costalado en la esquina, entre tinto y chisme, y cuando miramos el reloj ya iba pitando el último bus pa’ la casa."