Se usa para decirle a alguien que hable claro, sin rodeos y sin guardarse nada, casi exigiendo que suelte toda la verdad. También puede sonar un poco brusco o burlesco, porque jeta es una forma algo despectiva de decir cara o boca. Es de esas expresiones que se sueltan entre confianza y chisme sabroso.
Se dice cuando alguien se pone a hablar sin medir consecuencias, suelta lo primero que le pasa por la cabeza y termina armando el alboroto. Puede ser por chismoso, por bocón o por bruto, y casi siempre deja a alguien picado o a todos riéndose. Es como no saber cuándo quedarse callado, pero con sabor bien de calle.