En Chile es hablar puras leseras para convencer a alguien, con palabras bonitas pero vacías. Mucho verso, poco contenido, pero a veces igual funciona y todo.
En Uruguay, un chamullo es un verso, una historia medio inventada o una excusa armada para zafar, convencer a alguien o tapar una macana. También puede ser ese chamuyo lindo para levantar, pero siempre con aire de cuento. No siempre es maldad, a veces es puro chamullo simpático para salir del paso.
En Sevilla, un chamullo es un cuento adornado, una milonga bien echada para convencer, ligar o quedar como un artista. No tiene por qué ser mentira total, pero sí va cargadito de exageración y labia. Vamos, que te lo venden con tanto arte que hasta tú te lo crees. Y eso también tiene su gracia.
En Chile, un chamullo es una mentira o excusa bien armada para zafar, convencer o tapar una cagada. Puede ser puro cuento o una historia con harto detalle para que te la compren. Se usa mucho cuando alguien se manda una justificación trucha, tipo por llegar tarde o no cumplir. Y sí, a veces suena hasta creativo.
En Argentina, chamullo es el verso, la labia y el cuento con el que alguien te quiere convencer de algo, ya sea para chamuyarte, zafarse o venderte humo. Puede ser medio simpático si es para levantar, pero cuando es para prometer y no cumplir, es puro chamullo. Ojo, que hay chamulleros profesionales.
En Santa Fe chamullo es hablar con verso, labia y bastante cuento para convencer a alguien o quedar bien, aunque lo que digas sea medio mentira o esté inflado. Puede ser desde una excusa trucha hasta el típico verso para levantar a alguien. No siempre es maldad pura, pero ojo, porque a veces el chamullo se va de mambo.
Un chamullo es cuando alguien te habla con mucha labia para convencerte de algo que ni él se cree, pero lo dice tan seguro que casi cuela. Es puro verso, humo bien armado, típico del chamuyero profesional. Puede ser para levantar, para zafar de un quilombo o para quedar bien. Y hay que admitir que a veces es un arte hermoso.
En la CDMX, un chamullo es puro cuento bien armado: labia, pretexto o historia medio inventada para zafarte de algo, convencer a alguien o quedar como que traes un planazo. Puede sonar chistoso o medio tranza, depende del tono. Vamos, el arte chilango de marear con seguridad y tantito verbo.