Prometer hasta meter
Dicho bien popular para señalar a quien promete de todo con tal de conseguir lo que quiere, sobre todo ligar o sacar ventaja. Vamos, que te vende el cielo y la luna y luego, cuando ya obtuvo lo suyo, se hace el loco y desaparece. Se usa mucho en tono burlón, y sí, aplica perfecto para políticos también.
Echar chal con la banda
Se dice cuando te pones a platicar a gusto con tus compas, sin prisa y sin tema fijo. Es el típico cotorreo de banqueta, de reunión o de after, donde sale de todo: chismes, planes, teorías bien fumadas y pura risa. No es “hablar formal”, es echar el chal con la banda y ya.
Hacerla de emoción
Se dice cuando alguien se pone intenso y arma un dramón por algo mínimo, como si estuviera actuando en telenovela y le hubieran dado el protagónico. Es exagerar la reacción, hacerla larguísima y querer que todos volteen a ver el show. Suena medio regaño, pero también va con carrilla.
Estar en el hoyo
Se dice cuando alguien está bien metido en problemas, en una mala racha o en una situación complicada de la que no se ve salida. Es como estar atorado en el fondo y cada cosa que pasa te hunde tantito más. Muy chilango para admitir que ya valiste y toca resolver, o pedir paro.
¿Tons qué?
Contracción bien chilanga de “¿entonces qué?”, usada para meter presión con humor cuando ya toca decidir algo. Sirve para apurar a alguien, pedir que se raje con la invitación, confirmar el plan o exigir respuesta ya. Va con tonito de barrio y mirada de “no te hagas”. Si la sueltas bien, hasta cae el taco.
Chamullo
En la CDMX, un chamullo es puro cuento bien armado: labia, pretexto o historia medio inventada para zafarte de algo, convencer a alguien o quedar como que traes un planazo. Puede sonar chistoso o medio tranza, depende del tono. Vamos, el arte chilango de marear con seguridad y tantito verbo.