Expresión muy veracruzana que se usa para saludar de forma relajada y cercana, como decir qué onda, cómo vas o qué ha pasado. Muchas veces no busca una respuesta concreta, solo romper el hielo y arrancar la plática con buen rollo. Suena confiada, de barrio y con sabor a costa, y la verdad es que tiene bastante encanto.
Contracción bien chilanga de “¿entonces qué?”, usada para meter presión con humor cuando ya toca decidir algo. Sirve para apurar a alguien, pedir que se raje con la invitación, confirmar el plan o exigir respuesta ya. Va con tonito de barrio y mirada de “no te hagas”. Si la sueltas bien, hasta cae el taco.