Se le dice a alguien que es medio lento para agarrar la idea, que anda despistado o que no cae rápido en lo que está pasando. Es como llamarlo dormido, pero en plan vacilón, no tan pesado. Se usa mucho para echar broma cuando alguien se queda en blanco y pregunta lo obvio.
En Tolima le dicen pescao a esa persona que vive arrastrada por un amor que no le para bolas, toda ilusionada sin recibir nada a cambio. Es el que insiste, ruega, manda mensajes y se aguanta desplantes solo por seguir ahí pegado. Da risa y un poquito de pesar, pero todos hemos sido pescao alguna vez.
En el Maule se usa para decir que alguien está súper volado, colgado o derechamente en la luna, como si la mente se le hubiera ido a dar una vuelta al cerro. Es ese compa que se queda mirando la nada mientras todos hacen algo. Y hay que admitir que a veces ser medio pesca'o tiene su encanto relajado.
En Chaco decir que alguien es un pescao es tratarlo de ingenuo, de que pica en cualquier cuento del tío sin pensarlo mucho. Es como el pez que ve el anzuelo brillando y se manda de cabeza. No es un insulto súper grave, pero sí un palito cariñoso que avisa que sos medio crédulo.
En Risaralda se usa como apodo para alguien muy relajado, de esos que van por la vida sin afán y con cero estrés. Es como decirle que está en su salsa, tranquilo y fresco, casi flotando. Suena cariñoso y de parche, aunque según el tono también puede ser una pullita suave. Tiene su encanto.