Se usa cuando alguien anda en una mala racha, deprimido o metido en un problemón, como si estuviera en el fondo y no viera salida. Puede ser por lana, amor, chamba o lo que sea. En corto: estás bien atorado y con el ánimo por los suelos. Duele, pero es bien común decirlo.
Se dice cuando alguien está bien metido en problemas, en una mala racha o en una situación complicada de la que no se ve salida. Es como estar atorado en el fondo y cada cosa que pasa te hunde tantito más. Muy chilango para admitir que ya valiste y toca resolver, o pedir paro.
Se usa cuando alguien está pasando por un momento muy malo, lleno de problemas, deudas o dramas emocionales, como si estuviera metido en un pozo del que no puede salir. Es bien chilena y bien dramática, perfecta para cuando la vida se pone densa y uno siente que todo le sale al revés.