Se dice cuando alguien te da un abrazo bien calentito y apretado, de esos que reconfortan como si te arroparan en pleno frío del altiplano. La idea es que es tierno y te deja el corazón blandito, pero a veces se alarga tanto que ya no sabes si agradecer o pedir aire. Tiene su encanto.
"Le conté mi drama y el Jorge se mandó un abrazo de alpaca, bien apretado. Yo feliz al inicio, pero ya después estaba como: ya pues, suéltame que no respiro."