Se dice cuando alguien te come la cabeza, te manipula o te intenta convencer a punta de cuento, a veces con ideas raras o medio conspiranoicas. Vamos, que te están metiendo cosas en la cabeza hasta que dudas de lo obvio. En Caldas se oye tal cual, y sirve tanto para parejas como para amigos intensos.
Se usa para decir que a alguien le están metiendo ideas en la cabeza a lo bestia, como manipulándolo o convenciéndolo a la mala. Es como hacerle lavado de cerebro pero en versión barrio, con maña y discurso chueco. Suele usarse para hablar de políticos, sectas raras o hasta de la banda que convence a otros de hacer puras tonterías.
Se dice cuando alguien te intenta meter una idea a la fuerza, con labia, cuento y repetición, hasta que terminas creyéndotelo. Vamos, como un lavado de cerebro pero en versión callejera: te marean, te endulzan el oído y te cambian el chip. Muy típico para hablar de panas manipuladores o gente intensa vendiendo humo.