En Buenos Aires se usa para decir que alguien está metidísimo en algo, sin vuelta atrás. Puede ser re contra enamorado, endeudado hasta el cuello o metido en un quilombo épico. Es como estar hundido hasta el techo y aun así seguir cavando. Suena exagerado, dramático y por eso mismo tiene mucha gracia.
Se dice cuando estás a tope, saturado de cosas y no te da la vida. Puede ser por laburo, estudio, trámites o quilombos varios. En Buenos Aires también se usa para estar muy borracho o muy drogado, según el contexto. O sea, si alguien te lo dice un viernes a la noche, ojo, capaz no habla de la facu.