Se dice cuando algo te da tanta risa que sientes que te vas a reventar de tanto carcajear. No es literal, claro, es pura exageración para decir que estuvo demasiado chistoso. Se usa un montón en conversaciones del día a día, sobre todo cuando el cuento, el chisme o la metida de pata estuvieron finos.
Se dice cuando algo te da tanta gracia que no podés parar de reírte, como si te fueras a morir ahí mismo. No es literal, obvio, pero pinta perfecto ese ataque de carcajadas que te deja sin aire y con la panza doliendo. En Argentina se usa un montón para rematar una anécdota bien ridícula.
Se dice cuando algo te causa tanta gracia que no podés parar de reírte, te duele la panza y hasta te falta el aire. Es el típico exagerado cordobés de decir me muero, pero en plan bien, porque la situación es un cago de risa y te deja doblado.
Se dice cuando algo te da tanta risa que sientes que te vas a desmayar de la carcajada. No es literal, claro, pero pinta perfecto ese momento en que ya no puedes ni hablar y te duele la panza. En Tabasco se suelta mucho para exagerar el cotorreo, y la neta, a veces sí parece deporte extremo.