Se usa cuando estás más pelado que rodilla de chivo, sin un cobre en el bolsillo y viendo las quincenas pasar como si fueran cometas. Es la forma mirandina de decir que andas limpio, sin plata ni para un cafecito. Suena gracioso, pero cuando te toca vivirlo no hace tanta risa, aunque igual uno se lo toma con humor.
Se dice cuando estás pelando, sin plata y sin un duro ni para el pasaje. Vamos, que andas en cero y te toca inventar o quedarte quieto. Es muy de hablarlo entre panas cuando te invitan a algo y tú solo puedes responder con honestidad y un poquito de pena.
Se dice cuando estás sin un real, pelando bolas y contando las monedas como si fueran oro. Vamos, que andas quebrado y no te alcanza ni para lo básico. Es una forma bien sucrense de admitir la pela sin llorar, con humor y resignación criolla. Ideal para cuando toca estirar la quincena hasta que grite.