Se dice cuando alguien se lanza a ligar sin mucha pena, tirando labia, miraditas y hasta invitación incluida. Vamos, que le está cayendo encima a la otra persona para ver si cuadra algo. Puede ser coqueto o medio intenso, según el tono. En Venezuela se oye un montón en fiestas y en la calle.

"¿Viste a Juan en la rumba? Le echó los perros a María con una sonrisa y dos tragos, pero ella se hizo la loca y lo dejó más frío que helado de coco."

Se dice cuando alguien le tira los tejos a otra persona, o sea, cuando se pone en modo conquista sin disimular: piropos, miraditas, invitaciones y toda la labia. Puede ser coqueto o medio intenso, según el personaje. En Venezuela se oye bastante y a veces suena a que la persona está fastidiando un poco.

"En la rumba, José no paraba de echarle los perros a María: le compró una Polar, le soltó tres piropos y hasta le ofreció llevarla a la playa el domingo."

Se dice cuando alguien le cae encima a otra persona para ligarla, tirándole labia, miraditas o piropos, a veces con cero disimulo. Es como “tirarle los tejos”, pero con un punto más intenso, medio insistente. Puede sonar gracioso o un pelín pesado, según quién lo haga y cómo.

"Chamo, deja el show: desde que llegamos le estás echando los perros a Carla, entre la sonrisita y el piropo barato. ¿Vas a bailar o vas a seguir en modo conquista?"

Se dice cuando alguien le cae a otra persona con intención de ligar, coquetear o conquistarla, normalmente con labia, miraditas y mucha insistencia. Es como ponerse en modo cazador romántico, pero en versión callejera. En Caracas se oye burda, sobre todo cuando un pana anda intenso y no disimula ni medio.

"En la rumba, Luisito no paraba de echarle los perros a la chama nueva, hasta le ofreció tequeños y todo, qué nivel de intensidad."

Se dice cuando alguien se lanza a coquetear sin pena, tirando labia y buscando conquistar a otra persona. Es como ir directo al grano con piropos, miraditas y toda la artillería, a veces medio intenso. En Carabobo se oye bastante y suele llevar ese tonito de: ya lo vi, pana, bájale dos.

"Chamo, ¿viste a Carlos? Desde que llegó a la rumba le está echando los perros a Mariana, puro piropo y sonrisita, ni disimula."

Se dice cuando alguien le está cayendo a otra persona, o sea, tirándole los tejos con intención de ligar. Es coqueteo con ganas, a veces medio descarado, de esos que se notan a kilómetros. Muy de pana para contar el chisme de la rumba o del trabajo sin decirlo tan directo.

"¿Viste a Juan en la fiesta? Andaba echándole los perros a Maritza durísimo y ella, tranquila, le seguía el juego como si nada."

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