Se usa para hablar de una levantada absurdamente temprano, de esas que ni los gallos han abierto un ojo y tú ya estás sufriendo. Es como un madrugón pero con extra de drama y queja incluida. Normalmente se suelta cuando toca trabajar, viajar o escapar de algún compromiso familiar pesado, y la verdad es que suena bastante cómico.

"Con este madrugonazo ando todo vuelto nada, pero bueno, tocó pararse a las 4 pa’ agarrar el metro y no calarme el regaño del jefe."

Se dice cuando te pegas un madrugón bestia, de esos que te levantas antes que el panadero y vas medio zombie. Vale para quejarte o para vacilar de que ya estás en pie a horas criminales. En Burgos encaja perfecto, que el frío te espabila a bofetadas. Y sí, suele venir con café y mala leche.

"Menudo madrugonazo, chaval: a las seis ya estaba en pie, con el frío de Burgos, y aún ni habían puesto las barras en la panadería."

Se dice cuando te pegas un madrugón de los gordos, de esos que te levantas antes que el sol y vas medio zombi por la casa. Es el típico despertar por curro, viaje o porque te dio la vena, y luego te pasas la mañana con cara de no haber firmado esto. Duele, pero a veces toca.

"Me he pegao un madrugonazo pa coger el AVE y ahora estoy en la cocina, tieso, mirando el café como si fuera un milagro y el microondas pitando a mala leche."

Un madrugonazo es levantarte a una hora criminal, de esas en las que el cerebro todavía está arrancando y tú vas por la vida en piloto automático. Se usa para quejarse o vacilar de lo pronto que te ha tocado madrugar, ya sea por curro, viaje o porque te liaste. Duele, pero tiene su puntito épico.

"Menudo madrugonazo me he pegado hoy, a las seis ya estaba en la parada con el café en vena y cara de zombie, y encima el bus ni apareció."

Se dice cuando te pegas un madrugón bestia, de esos que te levantan antes de que salga el sol y te dejan con cara de zombie. No es tanto una emoción profunda como el golpe de sueño y pereza que te cae encima. Suele usarse en tono de queja o broma. Y sí, duele más que una resaca barata.

"Hoy me dio un madrugonazo para pillar el tren y acabé en la estación medio dormido, con el café temblando y la cara pegada a la bufanda."

Se dice cuando te pegas un madrugón bestia, de esos de levantarte a horas criminales, antes de que amanezca y con el cerebro todavía en modo avión. Es el típico día que sales de casa y Madrid parece un decorado: persianas bajadas, cero gente y tú tirando de café como si fuera gasolina. Duele, pero pasa.

"Hoy me he metido un madrugonazo para pillar el primer Cercanías y Madrid estaba muerto: ni el bar de la esquina tenía la cafetera caliente, solo un gato mirándome como si yo fuera el raro."

¿Te gusta nuestro diccionario?

Además de rebuscar expresiones cañoneras, también contamos chistesitos.

Échale un ojo, si no te ríes en 10 segundos, te hacemos un descuento.

Tu cesta: 0,00 € (0 productos)
Imagen del producto

Tu Carrito de Magia

Tu carrito está vacío. ¡Adopta un Magikito!