En El Salvador se dice cuando alguien anda de lambiscón, haciéndole la pelota a otra persona para sacar algo a cambio. Es el típico que se desvive en halagos, se pega como chicle y hasta se humilla con tal de quedar bien con el jefe, el profe o quien tenga el poder. Da pena ajena, pero pasa seguido.

"Mirá vos, el Carlos ahí va otra vez, lambiendo burro al jefe con cafecito y sonrisita, solo para que le suban el sueldo."

En Honduras se dice cuando alguien está echando paja, inventando historias bien jaladas o exagerando a lo loco para impresionar. Es como hablar por hablar, con cuento barato y cero pruebas, puro show. Se usa para bajarle el humo a alguien que se cree vivo. Suena vulgarcito, pero tiene su gracia cuando el cuentero se pasa.

"Mirá, Carlos, dejá de lamber burro: que te llamó un alien del futuro y te ofreció chamba en Marte. Mejor decí la verdad, vos, que aquí nadie te cree."

En Venezuela, 'lamber burro' se utiliza jocosamente para describir a alguien que inventa excusas elaboradas por no hacer algo tan sencillo como sacar la basura o lavar platos, acomodando las excusas como un cantante lírico.

"No más Manuel y su cuento de que 'prefería no interrumpir su meditación zen' para lavar los platos, siempre lambiendo burro con una ópera distinta cada noche."

En Perú se dice de alguien que habla como si fuera experto, pero en realidad está puro floro. Presume, mete seguridad a lo loco y suelta datos inventados para quedar bien o impresionar. Vamos, el típico que te chamulla con cara seria y espera que nadie le pregunte mucho, porque ahí se le cae el castillo.

"Mira a Carla, otra vez lambe burro en la reunión, jurando que sabe domar alpacas porque vio un video de cinco minutos y ya se cree crack."

En Puerto Rico se dice lamber burro cuando alguien está ahí, pegado y embobado, mirando o haciendo algo sin ganas, por puro aburrimiento o por matar el tiempo. Es como estar en modo zombi, sin aportar nada y sin prisa. Suena medio vacilón y un poquito burlón, pero bien cotidiano.

"Papi, lo vi en la marquesina mirando pa’ la nada como 20 minutos, ni saludó ni na’. Estaba lambiendo burro bien duro, como si el mundo se hubiera puesto en pausa."

En Guatemala se le dice a alguien que es un metiche pesado, de esos que se aparecen sin invitación y te arruinan el momento. Es como ser el aguafiestas oficial o el que siempre llega a interrumpir justo cuando iba a pasar algo bueno. Suena medio burlesco y sirve para soltar la queja sin ponerse demasiado serio.

"Ya iba a pedirle chance al jefe para salir temprano y cayó Mario a lamber burro con el chisme del partido. Me dejó con cara de menso y sin permiso."

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