En Barinas cangrejear es salir a dar vueltas sin rumbo fijo, casi siempre en carro, paseando con la familia o los panas por los caminos y pueblitos, parando donde se antoje. Es como ir de paseo dominguero, a veces con la excusa de ir a pescar pero sin pescar nada. Y la verdad, es tremenda terapia contra el aburrimiento llanero.
En Miranda se usa para describir a la gente que habla y habla de que va a hacer algo, pero nunca arranca de verdad. Es como prometer cambios, planes o proyectos y siempre ir para atrás, igual que un cangrejo. Mucho cuento, cero acción. Y hay que admitir que la imagen del cangrejo flojo tiene su gracia.
Se usa para hablar de la gente que vive pendiente del chisme, metida en todos los rumores y enredando en la vida ajena. Es esa persona que parece tranquila, pero sabe quién se peleó, quién se dejó y hasta quién debe en la tienda. Es medio criticón, medio curioso, y la verdad es que a veces da risa cómo se enteran de todo.
Se usa para decir que alguien se echa para atrás a la mera hora, como cangrejo caminando pa' atrás. Es una forma medio burlona de llamarle miedoso o rajón a la banda que promete mucho y al final se acobarda. No es súper agresivo, pero sí trae su picorcito campechano y la neta tiene su gracia cuando se suelta en bola.