Se usa para hablar de alguien que presume demasiado, que siempre anda alardeando de cosas que casi nunca son tan grandes como las pinta. Es el típico que quiere ser el más importante del grupo, aunque todos sepan que es pura habladera. Y hay que admitir que a veces da risa verlo montando su show.
Se le dice a alguien que es un fanfarrón, que vive echándose flores y agrandando cualquier cuento, aunque sea puro invento. Va de duro, de conquistador o de exitoso, y siempre está buscando que lo aplaudan. Si encima presume de un “amor imposible” que nadie ha visto, ya es nivel leyenda. Y sí, da risa.
Persona a la que le encanta alardear, inflar sus logros y echar cuentos más grandes que la realidad. Siempre está presumiendo de cosas que a veces ni son tan impresionantes, pero igual se las tira de importante. Es el típico que arma show por cualquier vaina y uno piensa que habla más de lo que realmente tiene, aunque a veces da risa escucharlo.
Dicho de alguien que se echa flores a lo loco, presume de todo y va por la vida como si se las supiera todas. Habla grande, promete mucho y al final casi siempre es pura paja. Se usa para bajarle los humos al fanfarrón del grupo, el que vive de cuento y de pantalla.
Se le dice echón a la persona que vive echándoselas, o sea, que presume de todo y se agranda como si fuera el dueño del pueblo. Siempre está alardeando de plata, contactos o logros, aunque a veces sea puro cuento. Es el típico que necesita público para respirar, y sí, puede dar risa.
En Zulia se le dice echón a la persona que habla duro, presume y se las tira de valiente, pero cuando llega el momento de la verdad se le enfría el guarapo. Es el típico que arma el show, amenaza y se hace el malandro, pero al final no cumple nada. Y hay que admitir que a veces da más risa que miedo.
Dicho de alguien que vive sacando pecho y echándose flores, presumiendo de lo que tiene o de lo que hace, aunque a veces sea puro cuento. El echón siempre quiere quedar por encima, como si todo lo tuviera primero y mejor que los demás. Cansa un pelo, pero también da risa cuando se le nota lo exagerado.
Se usa para hablar de alguien que presume demasiado, que infla cada anécdota como si fuera la gran hazaña del siglo. Es el típico pana que se echa flores por todo y siempre se pone como protagonista de la película. A veces hace gracia, pero también cansa, porque uno sabe que la mitad es cuento y la otra mitad está exagerada.